De los cuarenta y cinco a los cincuenta años de edad.

¡Qué años más buenos nos pasamos!.

"Lástima que no nos diéramos cuenta".

En todas las facetas y períodos de la vida de cada persona existen los buenos y los malos ratos. Lo que acostumbra a pasar es que cuando una persona vive feliz o se le parece, no se dá cuenta. Lo considera una situación normal. Nunca se para a pensar lo bien que está, "dentro de lo posible, claro". La diabetes iba funcionando con sus altibajos, yo iba aumentando de categoría en mi oficina (en aquellos tiempos ya era Jefe de Grupo del Departamento de Afiliación-Cotización) en materias de Seguros Sociales, cada día tenía más empresas que solicitaban mis servicios para llevarles todas las gestiones laborales y de seguridad social. Ya había dejado por completo el asunto de ventas de embutidos. Mi mujer hizo un cursillo de Steticienne y lo practicaba en casa al mismo tiempo que llevaban con mi madre la tienda de mercería, calzado, perfumería, lencería y otros. Ya se sabe que en los pueblos pequeños las tiendas tienen de todo. Pues bien, todo funcionaba a la perfección. La economía era cada vez más boyante. Teníamos nuestras amistades (algunas buenísimas como quedó demostrado cuando ella cayó enferma). Habíamos cambiado varias veces de coche. Después de casados, lo que primero le insistí a mi esposa era que sacara el carnet de conducir. Ella no quería pero yo argumentaba que si un día caía enfermo sería necesario que alguien de la familia supiera conducir. Al final lo sacó. Y lo bien que resultó. Al final le compré un seiscientos para ella. Después un Seat 127, después otro y al final un Peugeot 205.

Vamos a lo nuestro. Cuando tenía aproximadamente 45 años un día, nuestro buen amigo Dr. Musté me dijo: Cladellas, tengo unas tiritas producidas por un laboratorio alemán que por una reacción química, dá un resultado comparativo con colores y sabes el grado de glucosa en sangre. Aún existen. Eran muy buenas. De una calidad impresionante, pues yo había hecho la prueba comparándo el resultado con un análisis hecho en el laboratorio. Ya se sabe, los alemanes cuando producen algo lo hacen bien. De aquella forma yo funcionaba mucho mejor. Evitaba una cantidad de hipoglucemias enorme y también de hiperglucemias. O sea que para mí esto era un avance muy importante. Queridos amigos "pacientes lectores". Ya os hablo en otro artículo de lo importante y la suerte que tenemos ahora de que existan tiritas (que las hay de varias marcas). Con ellas y con un poco de sacrificio por parte nuestra podemos tener controlada la Dulcinea. Y ahora que hay estos aparatitos que te dan digitalmente el resultado, aún mejor, pues siempre ajusta más el grado de glucosa en sangre que si lo tienes que comparar con colores.
Consejo : Ya lo digo anteriormente. Tres veces al día y la diabetes tiene que funcionar perfectamente. Pensad una cosa, más que la propia diabetes lo que tiene que existir es "UN DIABETICO CONSCIENTE DE SUS ACTOS". No quiero molestar a nadie pero personalmente creo que hay pocos que quieran serlo.

Tengo que hacer mención aquí y ahora que en aquellas fechas ya se fundó un Club de Diabéticos en Barcelona. Yo me asocié y acudía a algunas conferencias que se impartían. Sobretodo cada año se celebraba una jornada que duraba todo el día y que se invitaba a diversos médicos especialistas, los cuales en el Palacio de Congresos exponían sus conocimientos y avances en la materia.

Sin embargo a mi no me gustó. Al menos las veces que yo acudí. Aquello no era dar una buena información al diabético. Algunos lo que hacían era asustarnos. Recuerdo que hubo una vez un especialista de Valencia que empezó a dar estadísticas; tan fatídicas que salimos todos aterrorizados. Decía que un 30% llegaría a ser ciego. Un 20% padecería del corazón o tendría su consecuente infarto. Un 20% sufriría una enfermedad renal o mejor dicho, una deficiencia en el funcionamiento de los riñones que irremediablemente nos conduciría a una diálisis (no recuerdo si en aquél tiempo ya existían tales servicios). En resumen lo que digo en el primer capítulo. La odiosa "microangiopatia". Al final dejé de acudir a estas conferencias, pues la verdad sea dicha, yo me sentía asustado durante dos o tres meses. Encogido por todo lo negativo que oía en aquellas conferencias y por tanto, para oir lo que tenía que oir, valía más no enterarme. De todas formas sí que tengo que decir que acudir al Club me fué muy bien durante algún tiempo. Allí había tres chicos que seguían una pauta que creo vale la pena remarcar pues yo aprendía mucho con ellos. Eran jóvenes de 20 o 25 años , pero estaban muy bien enterados de todo. Creo que gracias a ellos pude aplicar dicha pauta cuando lo necesité de verdad, o sea a los 50 años.

Exactamente se trataba de un pinchazo tres veces al día con insulina rápida. Un control bueno de la glucosa y conocer a fondo los valores caloríficos de los hidratos de carbono, grasas y proteinas. Y el ejercicio que también cuenta. Verés que repito varias veces en este libro, esta pauta, pero es que lo considero esencial. Repito: haciendo esto viviréis con salud, conservaréis un bienestar interior y cambiará vuestro humor y forma de ser. E insisto, hasta los vuestros y los amigos notarán un cambio espectacular en vuestro comportamiento y forma de ser.

Cuando tenía cumplidos los 46 años de edad, había ya desempeñado en repetidas ocasiones el cargo de Jefe de la Agencia del I.N.P. en Granollers. En aquél momento se jubiló el titular de la misma y tuve que hacerme cargo otra vez. Pero eran unos tiempos muy malos. Explicaré porqué. Se produjo una crisis tremendamente acentuada en el ramo textil. En otros también, pero el textil fué el peor. Este ramo y por la experiencia que tengo en ello, me doy cuenta que cada cinco años hace un movimiento ascendente o descendente, pero no paran de tener que hacer reconversiones que funcionan durante cinco años pero que después otra vez la crisis y así sucesivamente. ¿Qué pasaba?. Pues que se creaban montones enormes de parados. Como ya se había instaurado el Seguro Nacional de Desempleo, toda esta gente tenía derecho a percibir las prestaciones económicas por paro y por tanto como que el que se hacía cargo era el INSTITUTO NACIONAL DE PREVISION, éramos nosotros los que cargábamos con todo el trabajo, gestión y pago mensual de los parados. Acudían enormes cantidades de personas a cobrar. Todos venían a primeros de mes. Se formaban inmensas colas. Yo de Jefe y tenía sólamente cinco funcionarios para atender a esta mole de gente. Además de los trabajos que ya de por sí de forma cotidiana teníamos en la oficina. Solo comentaré que tenía calculado que acudían a nuestra oficina un promedio de ochocientas personas por día. Era horrible. Lo pasé muy mal. Tremendamente mal. Me tomaba un valium de 5 mg. por la mañana, otro al mediodía y uno por la noche. Ni así se calmaban mis nervios. Tenía un estrés contínuo. El azúcar subía a montones. No sabía que hacer. Hablaba con mi Dirección Provincial en Barcelona y les explicaba lo que pasaba, pero me contestaban que dependía todo de Madrid para que pusieran más personal. Y en Madrid, como siempre, no se enteran. Por las noches no podía dormir. Recuerdo que Margarita me decía: no pienses más en ello, ya te preocuparás cuando llegues mañana a la oficina. Yo le contestaba: como quieres que no me preocupe si no tengo los recibos para pagar al público, no tengo personal para atenderle y la tesorería está vacía. A las cinco de la madrugada ya había parados haciendo cola para entrar. En varias ocasiones tuvimos que llamar a la policía para que pusiera orden. Abríamos a las 8’30. Pues bien, toda esta parafernalia terminó como tenía que terminar. Mi salud se estaba deteriorando por momentos. En casa estaba irritable, me alteraba por todo. No me encontraba bien y suerte que tenía a mi esposa que me comprendía y procuraba hacérmelo más llevadero.

Amigos míos: No queráis nunca llegar a una situación extrema como la mía. Antes dejarlo todo, pues os va en ello casi diría la vida. Me atrevo a opinar que me perjudicó más este estado de cosas que la propia diabetes. Lo que pasa es que cuando estás en una tensión tan fuerte, la diabetes está mal compensada, quedando perjudicadas las arterias y todo cuanto depende del buen funcionamiento y metabolismo de la glucosa. Cuando estás así hasta la insulina no hace el efecto deseado. De golpe y sin aviso previo empecé a notar que tenía un ojo que esporádicamente se me nublaba, con una fina capa de niebla. Pero no creía que fuera nada importante, pues casi siempre pasadas unas horas volvía a quedarme limpio. Sin embargo como esto se producía casi a diario al final acudí a la consulta de un oftalmólogo. Fuí al Dr. Arruga, de fama mundial. No encontró nada. Fuí a otro especialista de la Fundación Sardá. También me hicieron la revisión de "fondo de ojo". Supongo ya sabéis como funciona. Te dilatan las pupilas para poder observar más profundamente la retina. No vieron nada. Pero el problema seguía y yo no estaba tranquilo, hasta que un día acudí al Hospital de San Pablo y allí me detectaron un inicio de unos exudados en cada ojo. "MADRE MIA" Aquello fué una bomba para mí. Si durante toda mi vida había tenido el mismo miedo. "La vista". Me hicieron la baja y dejé de ir a trabajar. Me quedé acorralado en casa. No tenía ni valor de salir de ella. Me quedaba llorando todo el día. Supongo ya os imagináis como sufría yo y como sufría Margarita. Acudí a los mejores especialistas endocrinólogos, para procurar que al menos me trataran bien la diabetes, de forma que no progresara esta nueva afección. Pero nada, aún me lo hacían peor. Ya digo al principio que los médicos te visitan, pero dejan de verte hasta pasado un mes. El que sabe la reacción de tu cuerpo eres tu mismo y nadie más y las 24 horas del día. Por tanto me daba cuenta que no podía contar con ellos.

AHORA SÍ. ESTO COMPORTA ABRIR EL Capítulo SEXTO. AQUI EMPIEZAN MIS EXPERIENCIAS MAS VALIOSAS, MIS EXPERIMENTOS CON LAS REACCIONES DE MI CUERPO , DONDE HICE UN APRENDIZAJE MAS PROFUNDO Y DONDE MIS CONOCIMIENTOS SOBRE LA DIABETES ADQUIEREN UN VALOR INCALCULABLE. AQUI ES DONDE PODRÉ EXPONER TODO LO QUE HICE, TODO LO QUE INTENTÉ Y CUANTO SUPE HACER PARA SALIR DEL FONDO. YO OS DIGO QUE SALÍ DEL ATOLLADERO, SOLUCIONÉ EL PROBLEMA Y AL CABO DE UN TIEMPO HASTA LOS EXUDADOS DESAPARECIERON.

HE PASADO 16 AÑOS DESDE ENTONCES Y OS PUEDO ASEGURAR QUE HAN SIDO LOS MEJORES DE MI EXISTENCIA. NUNCA HE ESTADO O ME HE SENTIDO TAN PERFECTAMENTE COMO DURANTE ESTE PERIODO Y OS ACONSEJO QUE NO OS PERDAIS NI UNA SOLA LINEA, PUES PIENSO EXPLICARLO CON PELOS Y SEÑALES . ES DONDE QUIERO HACER HINCAPIE PARA QUE PROCURÉIS VALEROS DE MIS EXPERIENCIAS Y SI EN ALGO OS PODEIS APROVECHAR, AUNQUE SEA UN POQUITO, YO ME SENTIRE SATISFECHO Y MI CONCIENCIA ESTARA TRANQUILA, PUES NO HAY NADA EN LA VIDA TAN GRATIFICANTE COMO PODER AYUDAR A UN SEMEJANTE Y CON MÁS MOTIVO SI SUFRE LA MISMA ENFERMEDAD QUE TÚ.

Cuidemos nuestro cuerpo como
si fuera un violín, con él hemos
de tocar toda nuestra vida.
De un libro del Dr. Eduardo Criado.