De los cincuenta a los cincuenta y cinco años de edad.

Como ya os digo, aquello fué como una bomba para mí. Sufría enormemente, tenía un desasosiego que no sabía como sacármelo. Dentro de mí sufría como una especie de susto que me dejaba totalmente sin fuerzas para nada. Era incapaz de reaccionar. No sabía qué hacer, ni donde dirigirme. En resumen estaba completamente anulado, tanto psicológica como mentalmente. Margarita procuraba ayudar pero no lo conseguía. Para mí aquello era el fin. No había color.

En el Hospital de San Pablo el oftalmólogo que me dió la noticia, lo hizo muy fríamente, sin ningún miramiento y sin tomar en consideración para nada la forma en que yo lo tomaría. No lo entiendo, parece mentira, ¿como es posible que los médicos en momentos como este no tengan ni una pizca de humanidad?. ¿Cómo no se percatan del mal psicológico que van a causar al paciente?. Lo dicen y ya está "son duros como una piedra". Deberían enseñarles a actuar de otra forma cuando están estudiando la carrera. Deberían conocer alguna manera más delicada de comunicarlo al enfermo, más cariñosa, más velada. O sea con más dulzura y explicando con más detalle el grado de importancia que tiene el hecho en sí. Debo dejar constancia aquí y ahora de que desde aquellos hechos tan tétricos para mí, no me han quedado muy buenas impresiones y un concepto muy aceptable de la clase médica. No obstante ahora, después de tantos años he podido contactar con alguno que sí vale la pena, que sí es una persona con conciencia, que sí respeta la posible reacción del enfermo y procura hacérselo llevadero y fácil y así lo pueda aceptar mejor. Bien, ya era hora, quizás ha surgido una nueva generación de médicos con otros conceptos, con otra idiosincrasia, con otra forma de tratar al que sufre, haciéndoselo más llevadero.

Todo esto me llevó a un estrés imposible de explicar. Tanto es así que empezó a quedarme todo el cuerpo lleno de unas placas en la piel, es lo que se llama "Psoriasis". Era una inmensa masa de piel dañada por esta reacción cutánea. El propio médico de medicina general de Lliçá se quedó horrorizado. Dijo que esta reacción era el resultado del susto tan tremendo que recibí y que aún llevaba dentro. Yo sé que era así, no podía ser de otra forma.

Estas escamas en la piel las tratamos con varios medicamentos pero nada funcionaba, hasta que un día nos hablaron de una señora de Arbucies que hacía una crema que según explicó ella mucho más tarde, era un compuesto de 21 clases de plantas e hierbas del bosque. Yo no sé qué era exactamente, pero durante un mes me lo ponía mi esposa por todo el cuerpo cuando íbamos a la cama. Me vendaba totalmente que parecía una momia. No sé explicar el porqué, pero transcurrido un mes empecé a notar que me desaparecía poco a poco. Compramos más y más al darnos cuenta de que funcionaba. Resultado, que vino un día que estaba completamente limpio. Hasta el propio médico del pueblo Dr. Rafael Velasco nos pidió un pequeño bote de dicha crema, pues tenía algún paciente que quería probarlo.¡ Claro que se lo dimos!. Teníamos tanta fé en ello que no dejamos de notificarlo a quienes sabíamos aquejados de este mal.

Nuestro buen amigo Dr. Musté de Palautordera, que siempre estaba al tanto de los avances que se producían en medicina y tratamientos coadyuvantes, nos llamó un día y dijo que tenía una revista médica en la cual se hacía un comentario y se daba información para tratar la "retinopatía diabéticas". Resulta que en Cartagena existía una : CÁMARA HIPERBÁRICA.

Me explicaré: Consistía en un gran tubo o cámara que utilizaban para recuperar a los que practicaban submarinismo y que en un descuido, cuando emergían a la superficie lo hacían demasiado rápido y la descompresión debe hacerse muy lentamente, pues la presión que tienen cuando están sumergidos a 20 o 30 metros no es peligrosa pero cuando salen, la citada descompresión tiene que hacerse muy lentamente o podría incluso acarrearles una embolia y como consecuencia la muerte. Pues bien, esta técnica no sólo la usaban para los citados submarinistas sino que también acudían diabéticos allí para recibir el mismo tratamiento. ¿En qué consistía?. Pues, les introducían dentro de la cámara hiperbárica y les hacían aspirar durante una o dos horas oxígeno puro, a una presión como si estuvieran a 20 metros de profundidad. Parecía ser que para algunos diabéticos esto funcionaba y el resultado era una mejora muy significativa con su retinopatía. Incluso para personas con mala circulación sanguínea, por ejemplo, úlceras en las piernas. También para personas que tenían que cortarles la pierna por haber empezado ya un proceso gangrenoso se aprovechaban de ello y en algunos casos se había logrado que los cirujanos desecharan seccionar dicho miembro, dada la mejoría observada en el paciente.

¿Porqué mejoraban los diabéticos con este tratamiento hiperbárico?. Os lo voy a explicar tal como yo lo recuerdo. (Hace 17 años?). El oxígeno es el alimento más eficaz para las células de nuestro cuerpo. Si estás bajo una presión de 20 grados, la circulación de la sangre por nuestras arterias circula con más ímpetu, de tal forma que llega a los rincones mas lejanos que en situaciones normales no alcanza. Incluso llega a los capilares y pequeñas arterias y siempre hasta la punta terminal de las mismas. ¿Qué pasa con la retina?. Pues que se trata de un órgano compuesto por ramificaciones muy pequeñas, en las cuales la sangre le es difícil asomarse. Con este tratamiento llega y por tanto sus células se alimentan mejor y el resultado es una mejora muy cuantitativa en la visión del diabético que esté afecto de dicha retinopatía. Esto igual se puede aplicar con los riñones e incluso con el corazón. Por ello en un principio de este libro hablo de la maldita "MICROANGIOPATIA".

Pues bien, me pongo manos a la obra y llamo a Cartagena para que me den información al respecto. Y me la dieron. Fueron muy amables y me comentaron que creían que en Barcelona había una cámara de esta índole. Que estaba ubicada en la Clínica de la CRUZ ROJA en la calle Cartagena, desconocían si funcionaba y además dijeron que era muy pequeña. Me apresuré a informarme de ello. Fuimos allá, donde la tenían instalada. Allí hay un médico especializado en estas tareas de recuperación de submarinistas y que además atendía ciertos clientes diabéticos. Me dice que primero debían visitarme, llevar un informe de como estaba mi corazón al objeto de poder aguantar bien la presión a la que te sometía. Al propio tiempo tuve que pasar una nueva revisión de retina en la misma clínica de la Cruz Roja. Cuando tuve estos resultados y con la auscultación que me hizo este médico me informaron que sí podía ser un candidato a recibir este tratamiento. También me informaron que en algunos casos bien justificados, la Seguridad Social se hacía cargo de los gastos. Recuerdo que el importe total por un mes de tratamiento o sea 30 sesiones, costaba unas 150.000,-ptas.

Ahí empieza mi primera batalla contra la retinopatía, que según los especialistas que había consultado (que fueron muchos), estaba en fase inicial, que procurarían parar el proceso pero que era incierto. Me asignan la fecha en que debía empezar el tratamiento. Recuerdo que era a las 6 de la tarde, diariamente, excepto sábados y domingos. Hice las 30 sesiones prescritas por el médico, que duraron un mes y medio. Después se me indicó que debía hacerme una nueva revisión de la retina. Acudí a la Clínica, pedí día y ahora y a esperar el resultado.

"TUVE UNA ALEGRIA INMENSA". Cuando el oftalmólogo me hubo visitado, me dijo que de ocho exudados que tenía en el ojo derecho sólamente quedaban tres y medio. En el ojo izquierdo de cinco exudados queban dos. Esto representaba una mejora muy sustancial. Nos dimos cuenta por primera vez desde que pasamos este "vía crucis", que teníamos algo en que agarrarnos. Enseguida pensé que si con 30 sesiones habían desaparecido más de la mitad, ello quería demostrar que con otras 30 sesiones más, a lo mejor me quedaba completamente limpio. Después, como el pensamiento va tan rápido, sobretodo cuando la necesidad es tan imperiosa, pensé: cuando esté limpio, con 30 sesiones cada medio año de mantenimiento podré seguir o estar limpio de exudados, a la par que mejoraría todo mi estado general. Pero en medicina, las cosas no son tan claras. Dos y dos no son cuatro como con la informática. Es muy diferente, Hice las 30 sesiones siguientes, pero el resultado fué que seguían habiendo el resto de los exudados. O sea que no había desaparecido ninguno de los que quedaron. No obstante el médico dijo que el beneficio que se recibe con este tratamiento, el cuerpo lo aprovecha durante bastante tiempo después de haber sido aplicado. También dijo que no era cuestión de repetir más sesiones, pues no sería saludable.

Margarita se enteró por un anuncio en la Vanguardia de que en Barcelona había un médico que prestaba tratamientos a base de oxígeno. Llamamos pidiendo hora y allí nos tienes. Me visitó y me informó de lo que hacía. Se trataba de respirar oxígeno puro, sin presión alguna, pero mediando un ejercicio con ciclostátic lo cual hacía que las arterias y sus capilares recibieran beneficio de ello. También te hacía tomar un medicamento que no recuerdo de qué se trataba. Lo hice durante un mes, cada día por la tarde. Terminados los ejercicios me hicieron un nuevo recreconocimiento ocular y según el oftalmólogo había mejorado algo pero no mucho.

Terminados todos los tratamientos que hice se presentó nuevamente la incógnita ¿ Y ahora qué?. No era la panacea total, aunque funcionó, sin embargo no me quedaba ningún otro recurso más.

Parece que en la vida nunca se cierran todas las puertas. Siempre queda un resquicio de luz por donde hurgar y esto puede darte algo de esperanza. ¿Qué pasó?. Pues que nos hablaron de un médico que visitaba en Girona. Una amiga de Margarita nos lo puso por las nubes. Decía que era muy bueno y que debíamos probarlo. Yo ya no creía en nada; había acudido a tantas consultas, a tantos especialistas e incluso a un médico de Valencia que igualmente me dijeron que lo curaba casi todo. Este me decía "Piensa que no lo tienes". Me quedé muy decepcionado, desconfiado con esta clase de medicinas y sin fé alguna con lo que decían ni lo que hacían. No obstante dijimos, bueno, por probar no cuesta nada. Habíamos gastado tanto dinero en primeras visitas que ya no importaba una más. Resulta que este médico colegiado era Homeópata. Supongo que todos, quien más y quien menos habrá oido hablar de la homeopatía. Te administran microcentésimas de concentraciones en forma de gránulos de extractos naturales de plantas, minerales y otros productos recogidos en diversas partes del mundo. Igual los recogen en la India que en Chile o en la misma selva africana. Vete a saber.

Tengo en mi mente las dos opciones que tomé y que decidieron mi vida, mi bienestar físico y mental y mi estado de salud, que a partir de entonces fué mejorando paulatinamente, hasta sentirme en una situación casi yo diría de privilegio (siempre teniendo en cuenta hasta donde pueda llegar a serlo). Por todo lo expuesto yo os pido "por favor" que prestéis el máximo de atención a todo lo que voy a relatar a partir de este momento, pues creo que podréis aprovechar muchos conocimientos que he ido descubriendo a lo largo de dieciseis años, o sea desde los 50 hasta este momento.

Estoy tan convencido de que si seguíis mi ejemplo vais a notar una mejora importante en vuestra vida y como llevaréis la diabetes, que ya me siento satisfecho con solo pensar que alguno de vosotros hará caso del consejo y estaré contento de que haya llegado a vuestras manos este libro, que dicho sea de paso, ha sido escrito con toda la buena disposición de mi corazón. Solo os pido que pongáis interés en leerlo y que si os parece bien, probéis de seguir alguno de los consejos que os daré. Tengo tanto interés en ello que casi os pediría por favor que lo intentéis, que no vais a perder el tiempo, al contrario, será un gran avance para vuestra salud tanto física como mental.

PRIMERA OPCION:
LA HOMEOPATIA.-


SEGUNDA OPCION:
CAMBIO RADICAL DE LA TOMA DE INSULINA, LA DIETA Y EL EJERCICIO.

LA HOMEAOPATIA.-

Pedimos hora de consulta y nos la dieron para dentro de quince días aproximadamente. Llegamos allí, entramos en la salita de espera y tuvimos que tener paciencia más de dos horas hasta que nos llamaron para la visita. Sin embargo, durante la espera nos enteramos de muchas cosas oyendo hablar a los enfermos que allí acudían.. Hablaban muy bien de este médico y muchos manifestaban la mejora que habían tenido con este tratamiento. Recuerdo en este momento que había un señor que tenía asma y su esposa explicaba que cuando acudió por primera vez a una de estas visitas, el médico Dr. Jesús Gaspá le dijo que a partir de pasado un tiempo ya no tendría que ir por el mundo con el spray en el bolsillo. Todos sabemos que se trata de un inhalador que favorece la respiración cuando el enfermo le falta aire y se ahoga. Y así fué, pasado un tiempo se hizo realidad lo que había contado su esposa. Casos como este nos enteramos de muchos y siempre te planteas ¡bueno ya veremos!, he visto y oido tantas versiones de los médicos, curanderos y medicinas alternativas que me lo tienen que demostrar con éxitos.

Bien: entramos al despacho de consulta, nos saluda y nos sentamos delante de su mesa. Se sienta al cabo de un momento y dice: ¿Qué le pasa?. Yo le contesto, es que soy diabético. Me corta de inmediato, sin dejarme decir nada más y manifiesta: Ah, si Vd. a venido para que le cure la diabetes ya podemos levantarnos, porqué esto no puedo hacerlo. Y yo le contesto, ¡Nó, nó! Si el motivo por el cual vengo es por que tengo un inicio de retinopatía diabética y no sé como curarlo ni sé donde acudir. Ya lo he probado todo. Ël me contesta, ah, esto sí que se lo voy a quitar; también le veo a Vd. muy alterado y voy a tratarlo para que se tranquilice, vea su vida con más optimismo y todo ello favorecerá su recuperación. Verá como a la larga los exudados le van a desaparecer. Se lo hice repetir varias veces. Le preguntaba ¿ es seguro que me va a desaparecer?, es que estoy tan agitado, tan asustado y me siento tan acorralado que no me quedan fuerzas para salir de casa, ni moverme. Dice: tranquilo que esto se solucionará. Aun recuerdo lo que me recetó más o menos. Era:

Thuja de 200 K. Tomar 4 gránulos cada martes.Por la mañana.
Argentum nítricum 200K.4 gránulos cada miércoles por la mañana

Gelsemiun 30 K. Dos gránulos a días alternos. Por la noche al acostarse.
Fhósphorus 200 K. 4 gránulos el lunes al mediodía.
Pulsatilla Xmil K. 4 gránulos cada 15 de cada mes.
Había tres preparados más pero no me acuerdo.

Me indicó que pasados dos meses volviera a la visita, pues quería verme y saber como había reaccionado. Seguía tratándome con preparados de estos y en cada visita me cambiaba un poco el citado preparado, pues parece ser que cuando has pasado un tiempo debe hacerse un cambio, al objeto de que la naturaleza no se acostumbre al mismo y después ya no haga efecto.

La homeopatía viene a ser y hace un efecto similar como la vacunación para preservar de cualquier virus. Solo que en este caso lo que hace es potenciar el trabajo de cualquier órgano que está en deficiencia de actuación y esto lo activa de tal forma que el cuerpo lo va notando. Solo debo decir que es muy lento y por tanto, según mi experiencia después de tantos años, el enfermo debe de tener mucha paciencia para que se le solucione su problema.

Cuando hubieron transcurridos algunos meses, en una de las visitas, le manifesté que yo seguía viendo los exudados igual y que no había mejorado en nada. Ël dijo: sí que ha mejorado, Vd. ya nos el mismo que vino la primera vez. Su carácter y sus ánimos han mejorado y verá que poco a poco le iremos poniendo a a tono. Su estado general ha avanzado, tenga paciencia y verá que pasado aproximadamente un año habrá desaparecido todo el problema, tanto de la vista como psíquico y físico.

Transcurridos nueve meses, en una de las visitas va y me dice: Ahora le invito, le reto, a que vaya al oftalmólogo que le ha visitado siempre desde que tiene los exudados y que le mire. Verá como no encuentra nada. Yo dije, ¡qúe vá!, si yo noto lo mismo, veo las mismas manchas en cada ojo y cuando miro una pared blanca, veo los cuatro o cinco en cada ojo ( que entonces ya volvían a estar). Vd. vaya y después me llama para informarme. Yo incrédulo, algo desanimado porque no veía la mejora, pero el me dijo que ya no lo tenía, lo que pasaba era que en mi cerebro (ahora lo llamarían en un chip de mi cerebro) aún estaba grabado todo el proceso y lo hacía real aunque ya no estuvieran

Resumiendo, pido hora al oftalmólogo de la Cruz Roja, recuerdo que se llamaba Dr. Tercero, era sudamericano, muy cariñoso, muy amable y era de aquellos que nunca te asustan; pero claro debía informarte siempre de lo que veía en mi retina.. Voy a la visita, me hace el reconocimiento, me dilata las pupilas, te hacen esperar una hora para que las gotas que te han puesto hagan su efecto de dilatación y después me llaman. Me siento, coge el microscopio de investigar y profundizar en la retina e iba pasando un tiempo, iba mirando y diciendo: ¡es curioso!, ¡que extraño!, esto nos es normal. Otra vez ¡qué curioso es !. Al final yo pregunté ¿ qué pasa?. Se dirige a mí y también a Margarita y exclama. No lo entiendo, ha desaparecido todo, está completamente limpia, no se observan ni cicatrices. Entonces, exclama, YO NO SÉ QUE HA HECHO VD. PERO LO QUE HA HECHO SIGA HACIÉNDOLO, PUES HA DADO UN RESULTADO PERFECTO Y NO ES NORMAL EN ESTOS CASOS. ¡ QUÉ ALEGRIA!. NUNCA HUBIERA ESPERADO ESTA CURACIÓN. SALTABA DE CONTENTO. NO OS PODÉIS IMAGINAR LA DICHA QUE SENTIMOS TANTO YO COMO MARGARITA. EL SOLO HECHO DE ESCRIBIRLO YA SE ME HUMEDECEN LOS OJOS, PUES HASTA LLORARIA PUES AUN SIENTO LA EMOCIÓN DE AQUÉL MOMENTO. SI ALGUNO DE VOSOTROS ESTÁ EN ESTA SITUACIÓN SUPONGO SE IMAGINARÁ LO QUE YO SENTIA EN AQUEL DRAMA. FUÉ INEXPLICABLE. PARA MI ERA UN MILAGRO, DÍ Y DÍ Y DÍ GRACIAS A DIOS; HABÍA REZADO TANTO Y TANTO QUE PIENSO QUE QUIZÁS DIOS LLEGÓ A CONMOVERSE CON MI DESESPERACIÓN.

Cuando llegamos con el coche a mi casa, lo primero que hice fué llamar al Dr. Gaspá y comunicarle la buena noticia. Le felicité y le dije que quería seguir el tratamiento durante toda mi vida, pues esta la tenía condicionada al proceso que me había curado. Por la tarde a las siete, fuíe Granollers con Margarita y oímos Misa en acción de gracias. Ya sé que a algunos les parecerá que esto no es cosa de Dios, pero en estos asuntos, cada cual es libre de creer o no creer, practicar o no practicar, rezar o no rezar, pero yo lo hice y seguí agradeciéndole a Dios el favor que había recibido.
Han transcurrido ya dieciseis años desde que empecé este tratamiento homeopático y pienso seguirlo hasta que me vaya de este mundo.

Amigos míos y sufridores conmigo: No quiero de ninguna forma magnificar ni idolatrar esta medicina alternativa ya que si en un momento dado alguno de vosotros quiere probarla y después no le funciona, podría haberle hecho adquirir unas ilusiones que después no resultaron reales. Ante todo debo manifestaros que en primer lugar debe tratarse de un caso que no esté muy avanzado; recuerdo que una vez envié un enfermo al citado Doctor y cuando le pregunté al mismo médico, pasado un tiempo, me contestó que era un caso irrecuperable, demasiado tiempo con la retina averiada. Por tanto yo me limito a exponer mis experiencias, mis recuerdos y mis resultados. Después cada cual debe tomar sus propias decisiones que para esto nos han hecho libres. "YO SIEMPRE ESTARÉ DISPUESTO A INFORMAROS DE CUANTO QUERÁIS CONOCER" Otro sí: Al propio tiempo de empezar con la homeopatía comencé el cambio radical de mi tratamiento de la diabetes, tal como indico más arriba, o sea INSULINA RÁPIDA TRES VECES AL DIA, DIETA CONTROLADA CON LAS TOMAS DE HIDRATOS DE CARBONO CORRECTAS, EVITAR LAS GRASAS Y EJERCICIO MODERADO. DE TODO ELLO HABLARÉ SEGUIDAMENTE.

NO OBSTANTE, ANTES QUIERO HACER MENCION A UN INCISO QUE RECUERDO ME PASÓ EN UNA DE LAS VISITAS QUE ME HIZO EL CITADO DR. GASPÁ DE GIRONA , PUES DIJO: SI VD. HUBIESE ESTADO EN MIS MANOS EN EL MOMENTO DE ADQUIRIR LA ENFERMEDAD, YO SE LA HABRIA CURADO, PERO AHORA YA NO. lAS CÉLULAS DEL PÁNCREAS YA ESTÁN PERDIDAS, YA NO PUEDEN NI POTENCIARSE DESPUES DE TANTOS AÑOS DE SER DIABÉTICO.

PARA CORROBORAR ESTA AFIRMACION OS CONTARÉ QUE UN MATRIMONIO DE LLIÇÁ TENÍA UNA NIÑA DE SEIS O SIETE AÑOS QUE DABA TODOS LOS SÍNTOMAS DE UNA DIABETES JUVENIL, PUES YA LOS PROPIOS MÉDICOS SE LO HABÍAN PRONOSTICADO. YA SABÉIS: POLIURIA, POLIFAXIA Y POLIDIPSIA. PUES BIEN, LA LLEVARON A ESTE MÉDICO Y LA CURÓ. CUANDO ESTO OCURRIÓ, ME ACORDÉ DEL COMENTARIO QUE ME HABÍA HECHO AÑOS ANTES EN EL SENTIDO DE QUE SI LLEGAN A TIEMPO, EN EL INICIO DE LA ENFERMEDAD AÚN PUEDEN POTENCIAR LAS CÉLULAS Y CURARLAS.

Igualmente me gustaría explicaros un poco los logros que tuvo con mi esposa. Cuando ya llevábamos dos años acudiendo a la consulta del citado Dr. Gaspá, ella había pasado medio año quejándose de un dolor muy fuerte en el costado izquierdo, muy cerca de las costillas. No la dejaba dormir, pues la postura en la que estaba en la cama no se lo permitía. Lo normal que hacemos todos cuando nos pasa algo, primero acudimos al médico de medicina general, después te envía al especialista y empieza el rosario de análisis, rradiografías, auscultaciones y toda clase de pruebas. Pues bien, nos mandaron al especialista digestivo. Ëste no encuentra nada, dice que es necesario unas radiografías, pero tampoco observa nada. Nos mandan al urólogo y una vez hechas las pruebas correspondientes, éste deja entrever si pudiera ser algo de espalda pero no lo sabe.

Como que a mí me tocaba acudir al médico homeópata y ella me acompañaba siempre, fuimos a Girona y cuando hubo terminado de visitarme a mí, ella le comentó : algún día tendré que pedirle hora para mí, pues necesito una visita. Ël pregunta ¿que le pasa?, se lo explicamos y cuando ya había hecho sus correspondientes preguntas dice: Esto es espalda. Venga aquí. La hace estirarse en la camilla de auscultaciones, de boca para para abajo, va palpando su columna vertebral, le pone encima las dos manos, dá un apretón seco, se oye un chasquido y Margarita exclama ¡ya está, ya se me ha pasado el dolor tan fuerte que tenía!. Así terminó esta historia clínica. Los especialistas habían necesitado hacerle pruebas a mansalva, hasta "lavativas" purgas y tomas de medicamentos que no sirvieron para nada. Explico otro caso y basta: Mi mujer hacía años que evacuaba unos orines muy feos, obscuros, espesos y de una espectación poco agradable. Yo siempre le decía ¡ Margarita, algún día esto nos va a dar un disgusto!. Ella decía que no, que siempre había sido así, pero a mí no me gustaba. Resultado, vamos al mismo homeópata, le explica el caso, le receta unos cuantos productos-extractos como siempre y a tomarlos, pues sabíamos que no había efectos secundarios. Pasados tres meses sus orines eran perfectamente claros, nítidos y sin rastro de pósitos ni restos extraños y habían perdido su color obscuro que nada presagiaban. Dijo él que había necesitado una limpieza general renal.

Para finalizar os diré que este médico ya no existe, pues falleció de un infarto de miocardio según los comentarios recibidos, pero sí debo decir que yo sigo acudiendo a la consulta de uno de sus seguidores, es una doctora y que practica la misma terapia y forma que él. A mayor abundamiento debo decir que si pude aguantar la muerte de mi esposa Margarita ( que yo nunca hubiese pensado que podría soportar), fué debido a lo que me recetó este seguidor suyo. Fué espectacular, Soporté, soporté y soporté con valentía la enfermedad de ella "cáncer", durante seis años, aguanté sus últimos días y resistí los días antes y después de su fallecimiento. Tanto es así que ahora después de varios meses aún sigo teniendo cierta tranquilidad y aceptación, aunque debo decir con algunos bajones depresivos que sí que los tengo, que remonto rápidamente y procuro que no se repitan, pero esto es algo que durante dos años, según dijo este seguidor del Dr. Gaspá, debemos estar vigilantes para que no caiga en depresión.

Otra cosa más y basta. Ya me imagino que si algún médico de medicina tradicional lee este libro o lee sólamente este testimonio que yo aporto, se reirá o se burlará o dirá que todo esto no está dentro de sus cánones. A mí me dá igual. Que piense lo que quiera. Yo sé el resultado final de mis afecciones, sé como han desaparecido y no tengo porqué ocultarlo ni disimularlo. Si alguno de vosotros lo comenta con algún médico de su confianza y éste se burla o hace algún comentario de indiferencia decidle: ¡Es raro que la homeopatía se utilice con tanta asiduidad en Francia y que hasta figure dentro de la cobertura de la Seguridad Social!, ¿ Es que los franceses son más atrasados que nosotros? ¿ Es que los médicos franceses no quieren curar adecuadamente a los enfermos?. ¿Es que el Gobierno Francés quiere gastar el dinero gratuitamente?. Sinceramente, creo que no. Algo debe haber ¿no creéis?, en todo caso lo que interesa es que haya ignorancia o que nos mantengan ignorantes en España. Hay muchos intereses creados, demasiadas partes interesadas, Colegio de Médicos, Colegio de Farmacéuticos, Gobierno, Seguridad Social y todo un abanico de engreídos que se creen que ellos son los más sabios del mundo. Supongo y espero que vendrá un tiempo en que se darán cuenta de la gran utilidad que tiene la homeopatía y entonces se comentarán interiormente ¿cómo estuvimos perdiendo el tiempo y dejando que el enfermo lo pasara peor de lo que debía.

¿Sabíais la cita referente a la homeopatía? Dice así: ¡Lo peor que puede pasarte es que no te haga nada!. Habladles a estos médicos que opinan negativamente, que os digan cuantos efectos secundarios han llevado a enfermos a que tuvieran que ser internados en cualquier clínica, por haber ingerido medicamentos de la medicina tradicional, que es posible que te solucionen alguna dolencia, pero que al propio tiempo te estropean algún otro órgano.

También quiero comentaros que actualmente habréis podido comprobar que en cada farmacia ya expenden productos homeopáticos, lo cual indica que la gente cada vez solicita más medicación de esta. Sin embargo fijaros lo que pasa: Un tubo de gránulos de cualquier producto por pequeño que sea, de homeopatía, vale en España unas 750,- ptas. y en Francia vale unas 200,- ptas. al cambio.

Creo que con todos estos argumentos habrá quedado bien clara la situación de esta medicina alternativa y por tanto no tendremos que aguantar impertinencias de los propios médicos de la medicina tradicional.

CAMBIO RADICAL DE LA TOMA DE INSULINA, DIETA Y EJERCICIO.

Al propio tiempo que empecé con el tratamiento homeopático, había comenzado a aplicarme una toma de tres inyecciones de insulina rápida de una valoración de 40 U.I. por c.c., dieta apropiada para mis necesidades alimenticias y un ejercicio moderado.

Pero dejadme que empiece por el inicio de este importante cambio:

Como ya indico al principio, estaba tan asustado cuando me detectaron los exudados en la retina de ambos ojos que empecé a indagar por todas partes. Pregunté, averigüé, me informé debidamente y actué. Estaba harto, harto, harto de tantos médicos especialistas diabetólogos de renombre que me prescribían diferentes tomas y clases de insulina cada uno de ellos, afirmando que procurarían parar el progreso de la retinopatía diabética si seguía sus instrucciones. Pero esto no sucedía. Iba empeorando y pasaba el tiempo y me iba desesperando, hasta que un día tuve una lucidez en mi cerebro, se me ocurrió lo siguiente y me dije a mi mismo:

ESTA GENTE SOLO TE VE UNA VEZ CADA DOS O TRES MESES, POR TANTO LAS REACCIONES QUE HACE TU CUERPO NO LAS VEN. YO SÍ QUE LAS VEO Y LAS NOTO Y LAS SUFRO LAS VEINTICUATRO HORAS DEL DIA, CADA SEMANA LOS SIETE DIAS, CADA MES LOS TREINTA DIAS O TREINTA Y UNO.

POR ELLO DEBIA ESTUDIAR MI PROPIO CUERPO YO MISMO Y A FONDO Y EMPECÉ A PENSAR DE QUÉ FORMA PODÍA HACERLO. COMO ERA NATURAL, TODO LO COMENTÉ CON MARGARITA Y LE DIJE QUE YA NO PODÍA NI QUERÍA PASAR MÁS TIEMPO DE ESTA FORMA, QUE EN LO SUCESIVO ME APLICARÍA YO MISMO EL TRATAMIENTO, HABIDA CUENTA DE QUE LOS DIABETÓLOGOS NO FUNCIONABAN. Y ASÍ LO HICE:

UN GRÁFICO.
Lo primero que hice fué procurarme una libreta cuadriculada donde pudiera detallarse con escala, toda la numeración de resultados de "análisis de glucosa en sangre". En sentido vertical y de abajo a arriba empecé por 40, 60, 80 "aquí tracé una línea roja de normalidad" y seguí en la misma proporción, pasando por 120 "aquí tracé otra línea roja de normalidad", lo cual significa que mientras me mantuviera entre 80 y 120 estaría bien programado. (Quiero hacer un inciso aquí y ahora mismo de que esto no es fácil y casi inasequible pero sirve de referencia y si te vas moviendo en estos parámetros vivirás con salud). Seguí anotando esta progresividad hasta llegar la parte de arriba con 280. Al pié de este gráfico y de izquierda a derecha fuí anotando las horas del día, empezando por la una y hasta la hora veinticuatro. Debajo de este horario dejaba tres apartados para anotar las unidades de insulina rápida que me daba cada una de las tres veces. Confeccioné una hoja para cada día, dejando un apartado donde pudiera anotar el promedio o media diaria de todos los resultados obtenidos.

Y así empecé: El primer día me dí 10 unidades media hora antes del desayuno, 10 unidades a la hora de la comida y 10 unidades a la hora de la cena. Pues bien: OJO AQUÍ, PONED MUCHA ATENCIÓN : "DURANTE QUINCE DIAS CONSECUTIVOS ESTUVE ANALIZANDO CADA DOS HORAS MI GLUCOSA EN SANGRE, O SEA PASADAS DOS HORAS DEL DESAYUNO YA COMPROBABA COMO ESTABA Y LO DEJABA ANOTADO EN EL GRÁFICO Y ASÍ SUCESIVAMENTE LAS VEINTICUATRO HORAS DEL DIA. ¡NÓ, NÓ, NO CREÁIS!, INCLUSO POR LA NOCHE PONÍA EL DESPERTADOR Y HACÍA LO MISMO. FUÉ DE CAMPEONATO PERO YO OS DIGO QUE NO ME ARREPIENTO. SÉ QUE ES UN SACRIFICIO PERO VALIÓ LA PENA. ME HA SERVIDO DE REFERENCIA TODOS ESTOS AÑOS".

LA DIETA QUE INICIÉ FUÉ DE TRES RACIONES AL DESAYUNO, TRES RACIONES A MEDIA MAÑANA, CINCO RACIONES AL MEDIODIA, DOS RACIONES A LA MERIENDA Y CUATRO RACIONES POR LA NOCHE Y CUANDO IBA A DORMIR COMÍA ALGO O NO SEGÚN EL RESULTADO DEL ÚLTIMO ANÁLISIS. O SEA EN TOTAL TOMABA 17 RACIONES

AL DÍA SIGUIENTE, OBSERVABA COMO HABIA FUNCIONADO MI METABOLISMO Y QUÉ RESULTADOS OBTENÍA. ENSEGUIDA ME DÍ CUENTA QUE EN EL DESAYUNO DEBÍA TOMAR POCAS RACIONES, PUES A LAS DOS HORAS LA GLUCOSA HABÍA SUBIDO MUCHO; O PODÍA TOMAR OTRA OPCIÓN QUE ERA EL AUMENTO DE LA CANTIDAD DE INSULINA. TOMÉ EL CAMINO DEL MEDIO O SEA: AUMENTAR DOS UNIDADES LA INSULINA Y TOMAR UNA RACIÓN MENOS DE HIDRATOS DE CARBONO. "SORPRESA": EL SEGUNDO DIA LA GLUCOSA EN SANGRE DE LAS 11 DE LA MAÑANA YA HABÍA BAJADO EN RELACIÓN AL DÍA ANTERIOR. "ESTUPENDO, YA TENÍA UNA REFERENCIA".

AL FINAL DE CADA DÍA DIBUJABA LA LÍNEA ASCENDENTE O DESCENDENTE SEGÚN EL RESULTADO DE CADA ANÁLISIS, DE FORMA QUE A LAS 24 HORAS QUEDABA ESCENIFICADA LA CURVA DE GLUCEMIA TOTAL. FINALIZADOS LOS 15 DÍAS DE INVESTIGACIÓN LA CURVA ERA MUY HOMOGÉNEA, TANTO QUE OSCILABA ENTRE 60 Y 150. CREO QUE CUALQUIER ESPECIALISTA DARÍA POR MAGNÍFICO ESTE RESULTADO. OS ASEGURO QUE ES UNA TÉCNICA MUY BUENA. TIENES A MANO PODER IR MODIFICANDO TANTO LA INSULINA COMO EL RÉGIMEN Y ASÍ IR NIVELANDO LA GLUCEMIA HASTA QUE HAS CONSEGUIDO TU OBJETIVO.

UNA DIETA.

Hice un estudio de la dieta que tenía que hacer, siempre con el bien entendido de que mi cuerpo necesitaba una ingestión como mínimo de unas 1.700 kalorías por día. Me proveí de un libro cuyo autor era un médico dietólogo en el que se detallaba cada alimento con los valores alimenticios que aportaba, tanto en calorías como en hidratos de carbono, proteínas y grasas. Al propio tiempo aplicaba un sistema de recuento de valoraciones alimenticias resumido a "raciones". ¿En qué consistía?. Pues se trataba de conocer exactamente cuantas raciones debían ingerirse al día, saber repartirlas entre cinco comidas, sabiendo que cada ración tenía un valor alimenticio de 10 grs. de hidratos de carbono. Para daros una primera pista os diré que 20 gramos de pan son igual a 10 grs.de hidratos de carbono LO que significa que TIENE el VALOR DE UNA RACIÓN.
¿Sabéis por qué un diabético debe tener más cuidado en repartir en varias comidas el alimento que le corresponde para todo un día?. Pues porqué según tengo entendido la digestión se realiza en dos horas aproximadamente, lo cual justifica que pasado este tiempo todos los hidratos de carbono ya han sido absorbidos por el hígado y de éste una vez transformados en azúcar ya han penetrado a la sangre. ¿Qué pasa?. Pues que si comes mucha cantidad en una sola comida "EL PICO" lo hace mucho más alto y la glucemia sube mucho más. Si tenemos en cuenta que el efecto de la insulina dura de 6 a 8 horas, resulta que aunque te hayas dado insulina suficiente para que queme los hidratos de carbono que has ingresado a la hora de comer, necesita todo este tiempo para eliminar esta glucosa y no puede evitarse de ninguna manera un alza pronunciada aunque poco a poco vaya bajando otra vez hasta llegar a su estado normal de 80 a 120.

LOS PICOS.- Me supongo que a estas alturas todo el mundo ha oído hablar de los picos, pero por si alguien no lo sabe lo comentaré: Son exactamente las subidas de azúcar en sangre, muy pronunciadas, que se producen en el transcurso de la digestión durante dos horas después de las comidas. Es lo que explicaba anteriormente de que la duración de la insulina es de 6 a 8 horas y en cambio la comida entra en el organismo con este tiempo de dos horas. Se recupera porqué la insulina va trabajando y va eliminando azúcar en sangre, pero en principio se ha producido un desfase. Para evitar algo esta circunstancia aconsejan y dá muy buenos resultados, que la insulina que uno se inyecta lo haga con media hora de antelación al momento de sentarse a la mesa. De esta forma, como que esta insulina empieza su efecto transcurrido esta media hora, ello quiere decir que cuando se empieza a ingestar la comida, la insulina ya está en el comienzo de eliminación del azúcar que va entrando. Sin embargo debe tenerse mucho cuidado en como estás de azúcar en sangre en aquél momento, pues si está en un nivel bajo o sea a 60 o 70 gramos es mejor comer enseguida, no vaya a ser que se produzca una hipoglucemia. (Todo esto que explico son experiencias mías, por lo cual cada uno debe actuar según sus parámetros, no obstante os puede servir de referencia ).

Cuando hablo con algún diabético que se queja de que después de la comida del mediodía le sube mucho la glucosa en sangre, no puedo retenerme y enseguida le pregunto si és que sólamente toma insulina retardada por la mañana y por la noche en la cena, pues acostumbro a constatar que les pasa a esta clase de pacientes. Tiene una explicación: Si al mediodía no toman insulina, toda la ingestión de hidratos de carbono que comen va absorbiéndose en dos horas, lo que hace que se produzca uno de los "picos" de que hablaba en el apartado anterior. No hay insulina en aquella hora que elimine los hidratos de carbono que se ingieren. Solo trabaja una pequeña y muy diminuta dosis de insulina retardada que debe tener una duración de 16 o 18 horas aproximadamente, pero que va muy lenta.

Por todo lo expuesto insisto en que es mucho mejor tomar inyecciones de insulina rápida tres veces al día; evita los picos, puedes comer tranquilamente hidratos de carbono en cada comida y mantienes un nivel de glucosa en sangre muy estable durante todo el día.

Voy a relacionar a continuación las comidas que hago yo actualmente y como distribuyo las raciones según la insulina que recibe mi cuerpo a lo largo de las 24 horas del día. Es como sigue:

DESAYUNO.
12 unidades de insulina rápida a las 9 de la mañana.

30 gramos de pan tostado............................................... 1’5 raciones
1 kiwi..............................................................................1’- "

MEDIA MAÑANA.- (Sin insulina)

30 gramos de pan con tomate y jamón.............................1’5 "
1 naranja..........................................................................1’-

" COMIDA O ALMUERZO.-
11 unidades insulina rápida.

Un plato de sopa con pasta...............................................1’- "
Judías tiernas y tres cucharadas soperas de garbanzos o judías secas..........1’- "
100 gramos carne..............................................................-
30 gramos de pan con tomate............................................ 1’5 "
1 manzana al horno............................................................ 1’- "
Algo de vino mezclado con gaseosa(esta lleva sacarina)...... -

MERIENDA.- (Sin unidades de insulina).

Un zumo de dos frutas (manzana y pera)..................... 2’- raciones
Si el análisis de las 6 de la tarde da un resultado de menos de 100 le añado dos tostadas de pan..............1’- "

CENA.- ( 6 unidades de insulina rápida)

Ensalada a discreción y variada..........................................-
Tortilla de un huevo o bacalao u otra clase de proteínas..... -
30 gramos de pan con tomate.............................................1’5 "
2 frutas............................................................................... 2’- "
(Cuidado con el plátano que tiene más hidratos carbono)

ANTES DE IRSE A LA CAMA.- (6 unidades insulina lenta).
Un yogourth.........................................................................0’5 "
Según el resultado del análisis, si es menor de 100 me tomo dos galletas maría, para evitar una posible hipoglucemia por la noche mientras duermo.

TOTAL RACIONES DURANTE LAS 24 HORAS........ 16’5

CLASES DE ALIMENTOS.-

Existen dos clases de alimentos portadores de hidratos de carbono que deben ser tenidos en cuenta y son:
Alimentos de absorción lenta.- Tengo la costumbre o el hábito de inclinarme por preferir comer siempre alimentos de absorción lenta, por el solo hecho de que van siendo metabolizados por el hígano con mayor lentitud y por tanto no entra la glucosa en la sangre con rapidez y dá más tiempo a la insulina para neutralizarla. Como ejemplo podréis comprobarlo en el menú que he detallado y que actualmente estoy siguiendo yo. Veréis que prefiero los garbanzos o judías secas y el pan, pues todos ellos son de absorción lenta. También lo es la pasta para sopa.

Alimentos de absorción rápida.- En muy pocas ocasiones los tomo, debido a la rapidez en que son absorbidos por el organismo y por tanto tardan mucho menos tiempo en pasar a la sangre. Por ejemplo, las patatas, arroz, boniatos, sémolas y féculas de todas clases. Otra cosa son las frutas, que aunque sean de abosrción rápida la fructosa que llevan es de mejor metabolización y por tanto no perjudica tanto al diabético. Y además es muy beneficiosa por las vitaminas, antioxidantes y otros componentes que llevan.
GRASAS.-
Siempre he tenido una animadversión o antipatía a las grasas, por tanto en mis comidas en todo momento las evito tanto como puedo pues cargan el hígado, son difíciles de metabolizar y cuando se escapan un poco se transforman en glucosa. Además si el diabético está mal compensado lo más probable es que si no van con cuidado puede transformarse en acetona (lo cual yo la considero un veneno) y perjudicarte con mareos, vómitos y malestar.
Pondré por ejemplo que cuando como jamón curado, con las tijeras recorto todo la grasa y la tiro; procuro no comer queso por la cantidad de grasa que lleva (aunque me gusta tanto que a veces se me escapa la mano y me compro un trocito). Con la carne de cordero hago lo mismo y mejor dicho en todas las carnes ya que debemos tener en cuenta que son "grasas animales". En cuanto a comer carnes yo siempre me inclino por el pollo que es el menos graso de todos. Sí que también tomo cerdo, pero sólo una vez el martes que me como una butifarra y el jueves dos trocitos de lomo. El resto de las comidas de la semana siempre va de pescado, bacalao, o alguna tortilla de un huevo pero pocas o como digo el pollo.

El domingo hago una excepción que no debería permitirme, pero hace años que la practico y no me va mal. En mi casa, para la hora de la comida del mediodía se guisan macarrones y yo como tantos como los otros comensales. ¿Qué hago para compensar esta pasta?. Pues primero me doy dos unidades más de insulina rápida, después no como pan ni sopa. Sólamente el plato de macarrones, el pollo a la cazuela y una manzana al horno. De esta forma combino una cosa que tiene muchos más hidratos de carbono por otras que dejo de tomarlas. Además hay dos unidades más de insulina que favorecen que no se produzcan los dichos "picos".

EJERCICIO.-
Para que el cuerpo reciba el máximo de beneficio de la alimentación que ingresa debe hacerse un ejercicio moderado diario, al objeto de que en todo momento tenga las puertas completamente abiertas para que penetre dicho alimento y al propio tiempo la sangre circule hasta los más profundo y más al final de las arterias y capilares y así las células se nutren debidamente. El ejercicio a ser posible debe ser diario y aún más, mejor a la misma hora si el trabajo lo permite. No es de recibo lo que hacen algunos que sólamente los finales de semana hacen ejercicio y muy fuerte, como jugar al tenis, etc. etc. Creo que se debe ser ordenado, metódico y a horarios fijos, sin saltarse un solo día. El que lo hace solo a finales de semana y lo único que logra es que tenga hipoglucemias por haber gastado aquél día más de la cuenta y el resto de la semana va acumulando, a menos que tenga la precaución de tomar algo más de hidratos de carbono para compensar lo que se gasta y aún así no resulta muy práctico ni satisfactorio.

G R Á F I C O

Me gustaría abundar un poco más en lo del gráfico pues me fué de mucha utilidad. Deberéis saber que pasados dos meses volví a repetir la prueba durante otros quince días. Pude comprobar que todo seguía igual y que el tratamiento que al final aplicaba era perfecto. A partir de entonces no tuve dudas, iba seguro.
Cada día que pasaba expedía una nueva hoja del gráfico para reflejar todos los resultados de cada 120 minutos, " quiero resaltar que no dejé de hacerlo ni una sola vez", incluso anotando observaciones y opiniones que se me ocurrían sobre lo que iba detectando en mi propio cuerpo. A medida que iban pasando los días y según resultados iba corrigiendo o la dieta o la insulina, según se veía. Siempre que hacía alguna variación de insulina, tanto en más como en menos variaba solo dos unidades. No quería que se produjera un desfase excesivamente fuerte. Creo que esta es la forma más acertada, paulatina y metódica de actuar ya que actualmente aún sigo haciendo lo mismo, o sea: Si en un análisis de sangre observo que mi glucemia pasa de doscientos, en aquél turno aumento dos unidades la insulina, pero nunca más cantidad. No vaya a ser que se produzca una hipoglucemia y me diera un disgusto. En todo caso en la siguiente toma de insulina ya volvería a corregir en más o en menos para estabilizar lo que esté pasando. Podría tratarse de algún factor externo ( disgustos, enfados, preocupaciones, alteraciones emocionales difíciles de controlar, etc. etc.). Parece imposible pero es verdad. No sabéis lo que aumenta la glucosa en sangre en una situación de estrés, enfado, emociónes fuertes u otras situaciones. Yo personalmente cuando me pasa algo por el estilo ya en la próxima toma de insulina la aumento en una o dos unidades, pues sé que mi organismo a acusado el impacto de la emoción.

Precisamente hoy día 23 de septiembre de 1997 he tenido la confirmación de una de mis experiencias. Por motivos ajenos al caso no he podido hacer ejercicio. Pues bien a la hora del almuerzo o comida del mediodía he pedido se me sirvieran dos o tres cucharadas más de garbanzos y a mayor abundamiento llevaba algo aumentada la glucosa en sangre (en ayunas estaba a 180); resultado de todo ello: hoy no he podido merendar, estaba a 291. No comeré nada hasta la cena y como quiera que las 11 unidades de insulina que me he inyectado al mediodía aún siguen trabajando, doy por supuesto que a las 9 de la noche ya habrá bajado algo. Seguro que en aquél momento repetiré el análisis de sangre y según como se presente añadiré 2 unidades más de las 6 que acostumbro a tomar. Así habré normalizado mi glucemia en sangre.

A las nueve de la noche he llegado a casa, después de haber jugado durante hora y media una partida de billar en el club del cual soy socio (así paso las tardes). Me gusta y me lo paso bastante bien. Mejor dicho, desde que murió Margarita casi debo decir que doy gracias por tener este pasatiempo o hoby, pues si no, no sé como habría subsistido del vacío que ella me dejó. En dicha hora me he hecho nuevamente el análisis por que cuando la glucemia es alta es mejor controlarse más a menudo. Resulta que sin la merienda y con la insulina que aún trabajaba ya he tenido un buen resultado. Estaba a 86 lo cual es magnífico. He tomado las 6 unidades de insulina como de costumbre, he cenado como cada día y espero que la normalidad vuelva a imperar.

Bueno volvamos a mis vivencias. Fueron pasando los años de una forma totalmente tranquila, con cierto estrés por el trabajo pero aceptable. Margarita seguía con la tienda y mi madre cada vez mayor pero iba manteniéndose bien dentro de sus 78 años. Hacíamos el viaje de rigor cada año pasando una semana en el apartamento alquilado en Benidorm. Satisfechos, muy unidos, nos queríamos enormemente y sin darnos cuenta debo decir que éramos todo lo felices que se pueda ser en este mundo, si es que vivir en él representa algún indicio de felicidad en algún aspecto. En verdad tenía razón el médico homeópata cuando decía que éramos vasos comunicantes.

Sé demasiado grande para
preocuparte.
Sé demasiado noble para
enojarte y demasiado feliz para
permitirte la presencia de problemas
que te angustien.
Christian D. Larson.