De los sesenta a los sesenta y cinco años de edad.

Cumplo los sesenta años y ya decido rebajar mis tensiones. Dejo alguna empresa de las que llevaba y asesoraba y hago tratos con la chica que tenía en el despacho para que empiece a hacerse cargo de la oficina. Mi estrés se reduce, estoy satisfecho de como lo he programado, pues mi idea era trabajar solamente por la mañana y tener la tarde libre para nuestros libres albedríos. Pensé que con mi mujer podríamos disfrutar de la vida, pasear, visitar cuanto quisiéramos y hacer viajes o lo que más nos apeteciera, que es cuando uno se siente más libre. Pero esto duró poco. Pasados unos meses recayó en nuestras vidas la peor desgracia que nos podía ocurrir a un matrimonio muy unido, con un cariño y amor a prueba de fuego. A mi esposa le declaran que tiene un tumor de mama en el pecho derecho y que hay que operar. Un viacrucis total. Han transcurrido siete años y aún arrastro este lastre encima, aunque procuro no demostrarlo demasiado. Es inexplicable lo que se siente en estos momentos. Es como si a uno le hubiesen enfocado con unflash muy potente y no sabe donde se encuentra. No sabe como actuar, qué hacer, donde acudir, quien pueda tener una solución. Quieres oir palabras tranquilizadoras, que suenen a milagro y algunas almas caritativas las dicen, pero sabes que solo son palabras; que la realidad está ahí y que no puedes apartarla y decir esto me gusta, o esto no me gusta y por tanto lo dejo.

En cuanto nos dieron la noticia lo primero que pensé cuando estuve en situación de hacerlo, una vez pasada la sorpresa inicial, fué que se había terminado la tranquilidad para nosotros. Que ya nunca más estaríamos confiados, estables, que siempre pensaríamos ¡ay que va a pasar!. Aunque mi esposa se recuperara, siempre tendríamos el miedo en nuestro interior sobre lo que pudiera sobrevenir. Y así fué y siguió siendo hasta su fallecimiento.
Pero dejadme explicar un poco más todo el camino recorrido, de sufrimiento contínuo, de una angustia metida en el cuerpo que solo conoce el que lo ha sufrido o ha tenido algún ser querido que lo ha padecido.
Tuvimos la suerte de encontrar una persona que se contrató para venir a casa a llevar la tienda y todo el trabajo doméstico. Era una persona muy buena, se portó muy bien con todos nosotros y aguantó todo el peso durante varios años.
Mi madre tenía ya 82 años, en un primer momento pareció que no se asustaba, pero por dentro no lo superó. Tuvieron que internarla a ella antes que a Margarita. Cuando operaron a mi esposa, las tuve internadas a las dos en la misma habitación del Hospital General de Granollers. Después las separaron, pues mi madre se iba agravando. Duró un mes y falleció. Aún recuerdo sus palabras de los últimos días, dijo: "a mí me dá igual morirme, solo deseo que Margarita se cure". Durante todo este mes a mi madre le tuve contratadas tres personas para cuidarla, que se turnaban cada ocho horas. Estoy tranquilo en este aspecto, pues creo que hice cuanto estuvo en mi mano por ella. A partir de entonces nuestra lucha fué contínua. Nuestro sufrimiento también y nuestra angustia no cesaba. Después de la operación a Margarita le precribieron como es normal en estos casos de cáncer, la quimioterapia. Recibió seis sesiones de quimio (una cada tres semanas). Se recuperó bien. Empezaron los controles y salían perfectamente. El verano siguiente estaba muy bien y fuimos a Benidorm y lo pasamos bastante bien. Parecía que poco a poco íbamos superando el miedo al cáncer.
En julio de aquél año, una vez regresados de Benidom, ella se descubre en la cicactriz de la operación un pequeño bultito, diminuto. Nos asustamos, vamos al cirujano que la trataba siempre. Era el Dr. Jose Mª Campos, una persona amable, que sabía dar las explicaciones al enfermo sin preocuparle, humano y de los que se encuentran pocos. Dijo que lo quería extraer, pero que no nos preocupáramos pues seguramente era un punto de sutura que se había salido.
La opera con anestesia local, sin internarla y nos dice que de todas formas él siempre que extrae algo, lo analiza. Cuando tuvo el resultado acudimos a la consulta y nos dice que se han detectado algunas células cancerosas en la misma cicatriz y que por tanto debía practicarse Radioterapia.
Esto ya fué el colmo. ¿Es que no se podía estar ni un momento tranquilo?. ¿Es que Dios la había escogido a ella para el sufrimiento y a mi para la angustia?. Ella reaccionó de una forma admirable. En cada momento de sus caídas y recaídas demostró una serenidad, una calma, una aceptación digna de una santa. Nunca me hubiera imaginado a mi mujer con un carácter tan entero y tan espectacular. En cambio yo fuí un completo desastre. Quedé tan asustado, tan lleno de temor y zozobra que no podía soportarlo. Posteriormente reaccionaba, pero en el momento de las malas noticias quedaba helado sin saber que hacer ni qué decir.
No sé si os haréis a la idea, pero la glucosa se ponía por las nubes. Necesitaba aumentar la insulina llegando a tomar hasta 20 o 25 unidades más, o sea un total de 55 o 60 unidades al día en vez de las 36 0 37 que necesitaba en situaciones normales. Era la única forma de controlar un poco mi organismo y con todo aún no lo solucionaba. No sabéis como afectan estas alteraciones en el organismo de un diabético. Es impresionante. Ya sé que a los que sufren úlcera duodenal les afecta en esta parte del cuerpo y otros en la parte más sensible o débil que tienen. A nosotros los diabéticos nos dá por ahí. Y así lo sufrimos.Fueron tiempos muy difíciles, casi no se podían soportar. Era como estar en un contínuo terror. Siempre estás temiendo lo peor, las perspectivas son pésimas y además pierdes el norte. De todas formas tengo que decir que aguanté, aguanté y aguanté. Durante seis años con contínuos sobresaltos, uno tras otro, sin parar y ella soportándolo en su propia carne. Y seguía estando serena y admirable. Nunca en ningún momento de todos estos años me hizo ningún comentario que pudiera hacerme sufrir. Lo que pasa es que ya no teníamos necesidad de comunicárnoslo, pues estábamos tan compenetrados que era obvia cualquier frase de pena y lamentación. Los dos sabíamos donde estábamos y lo que pensábamos.
En resumen, hablé con el Dr. Campos sobre la posibilidad de trasladarnos a la ciudad francesa de Montpellier, pues nuestro buen amigo farmacéutico Angel Parera nos había informado ya con anterioridad. que si un día necesitáramos radioterapia, los dos lugares más avanzados en esta especialidad eran Huston en Estados Unidos de América y Mompellier en Francia. Se lo comenté al Dr. Campos, estábamos en una habitación junto con dos enfermeras y otro Dr. acompañante y él me dijo que en Barcelona había varios centros que también lo practicaban bien, por ejemplo San Pablo, pero yo insistí en querer ir a Francia. Tanto insistía en que lo hiciéramos en San Pablo que al final le pregunté: "¿Si Vd. tuviera a su esposa en este estado, donde la llevaría?. Supongo que ahondé en donde puede doler más, en lo más profundo de sus sentimientos y se inclinó por Francia.
Procedimos a hacer los preparativos. Acudimos a una amiga nuestra que conocía a fondo el francés, llamó pidiendo hora a la Clínica Clement Ville de Mompellier. Hago hincapié en esto "llama el viernes y ya le dan hora para el martes siguiente". Llegamos allí y todo fueron atenciones. Fíjaos bien lo que voy a decir: El mismo martes por la tarde ya le habían hecho la primera visita médica, los encuadres y la primera sesión de radioterapia. En Barcelona habríamos tenido que esperar dos meses como mínimo. En la misma clínica se encargaron de buscarnos un apartamento para alquilar, pues nos dijeron que como mínimo necesitaría 25 sesiones (practicadas de lunes a viernes). Al final fueron 33 sesiones. Fué un trato magnífico.
Dentro de la desgracia mi mujer estaba satisfecha y siempre decía que tenía un buen recuerdo de la estancia allí. El médico no necesita que se llame al enfermo por parte de una auxiliar de clínica; él mismo sale del consultorio y te viene a buscar para la visita. Los precios de las visitas son tan mínimos que hasta te sorprendes. Solo os diré que posteriormente, cuando correspondía hacerle una visita de control acudíamos allí y en una ocasión le hicieron una ecografía y la propia visita médica con auscultación total y el importe de todo ello ascendió a unas 4.000'-ptas.
Otra faceta digna de mencionar: La parte económica. Nadie nos pidió nada. Hasta pasadas dos semanas de tratamiento, la Srta. que se ocupaba de estos menesteres me llamó. Entonces me preguntó como quería pagar los servicios clínicos. Yo le dije como fuera de costumbre. Me contesta que como quiera, si deseo a final de todo el tratamiento podía hacerlo tranquilamente. Entonces pensé que si esta gente había sido tan amable y confiada en prestar los servicios por anticipado, sin pizca de desconfianza y no pidiendo ninguna clase de adelanto a cuenta, lo correcto era pagar el importe de la mitad del tratamiento una vez terminadas las quince sesiones y al final la otra mitad.Así se lo dije y así lo aceptó. Yo os digo desde este apartado que no es lo mismo que se percibe y se vive aquí en España. Lo primero que te dicen aunque no de forma oficial, es que antes hay que adelantar o avalar el importe, sino no se practica. A menos que se haga cargo la Seguridad Social claro está. Y vamos con mi diabetes; que recibía cada cuchillazo impresionante. De las seis semanas que duró su estancia en Mompellier, la primera estuve yo con nuestra amiga que se entregó totalmente a procurar el cuidado de Margarita; aquí si que puedo mencionar aquella cita que dice: "quién tiene un amigo, tiene un tesoro") para organizarlo todo, incluso el apartamento. Como que los sábados y domingo no le hacían sesión, mi mujer se trasladaba semanalmente a Lliçá y pasábamos el fin de semana juntos, lo cual no se hacía tan duro para ninguno de los dos. Sin embargo ella no quiso que estuviera solo en casa y acordamos que de lunes a viernes los pasaría en el Curhotel Hipócrates de San Feliu de Guixols. Cuando ingresé en este Curhotel estaba completamente desecho. Solicité de inmediato tratamientos de una psicóloga, visitas médicas, masajes antiestrés y todo cuanto pudiera paliar mi estado emocional. Estaba tan nervioso y excitado que con mucha dificultad podía controlarme. Y además el azúcar que iba de arriba a abajo y de abajo a arriba sin parar. Hice mucho ejercicio, conocí otros huéspedes, alterné con diversas personas y acudía bastante a menudo a visitar a una prima de Margarita que pasaban el verano en Playa de Aro. Así pasaron tres semanas de estancia. Debo decir que me fuí recuperando poco a poco por dos razones: la primera fué que el tratamiento de allí me favoreció bastante, pero la esencial y más efectiva fué que a menudo mi esposa me decía por teléfono que la habían hecho toda clase de pruebas, scanners, exámenes radiológicos y muchas ecografías y que todo daba completamente normal, lo cual demostraba que sólamente habían aparecido aquellas malditas células malignas en la propia cicatriz. Esto nos tranquilizó mucho a los dos y volvimos a coger confianza en que todo terminaría bien.¡Es curioso! ¡cómo se nota el efecto psicológico en situaciones como esta!. En el momento en que empecé a recibir llamadas telefónicas de Margarita en las cuales me daba buenas noticias cada vez, mi confianza iba en aumento y consecuentemente a ello el "azúcar bajaba y no necesitaba tanta insulina". El organismo se mantenía mucho más estable y todo parecía que empezaba de tomar la tranquilidad y bienestar de costumbre.
Yo volví a estar relativamente tranquilo. En el Hospital de Granollers se quedaban maravillados de lo bien que se había rehabilitado la piel de Margarita, piel que recibió tantas sesiones de radioterapia que quedó completamente quemada.Comenté con un doctor, que había tenido noticias de que en un hospital de Catalunya también tenían los aparatos tan modernos como en Mompellier y el contesta "No se trata de tener buenos aparatos si nó de saberlos manejar". Esta piel tan quemada se recuperó muy rápidamente debido a que en el citado Curhotel le recetaron dos productos; clases de extractos naturales que son: "Caléndula tintura mara" y Molkosánd." Como que después de las sesiones pasamos una semana juntos en dicho centro, allí le fuí aplicando estos dos concentrados a razón de cinco veces por día, mediante un algodón empapado, se los hacía deslizar por toda la herida que era tan profunda que asustaba tan solo contemplarla. Desconozco cuantas, pero creo que tenemos varias capas de piel, pues bien, pasados diez días ya se empezó a detectar que la primera capa de piel comenzaba a asomar por lo más hondo de la herida.
Tengo que hacer mención aquí y ahora que estuvimos muy apoyados siempre por dosa familias muy amigas del pueblo que nos atendieron siempre y en todo momento pudimos contar con ellos.Repito: Ya lo dice el refrán: quien tiene un amigo tiene un tesoro".También debo resaltar la colaboración que nos hizo mi cuñada Agustina (hermana de Margarita), que ya en la primera operación estuvo todo el tiempo con nosotros y nos prestó toda clase de apoyo y ayuda. Estuvo varias semanas en Francia acompañando a su hermana. Igual pasó algunas veces la otra cuñada Rosa Mª, pasando toda la semana en Mompellier con ella.Debo decir que nunca estuvimos solos en los momentos más duros de nuestra vida.Bueno, ahora voy a demostrar que también supe estar a la altura de las circunstancias en momentos clave como este. Me explico: Durante la última semana de tratamiento radioterápico empecé a recapacitar sobre nuestra situación y me dije"Margarita necesita algo en la vida que la incentive para tener ganas de vivir y no se le reanude la enfermedad". Y toméuna decisión. Cuando llegó y estuvimos instalados en casa le dije: "Margarita, he pensado en terminar la casa que compramos, hacerla decorar convenientemente e ir a vivir en ella en cuanto esté todo acabado". Creo que en aquél momento acerté de lleno en sus necesidades psicológicas. Le dí una alegría enorme. Casi saltaba de contenta.Cerramos la tienda por no poder atenderla ella. Faltaba mi madre y ella no tenía un humor lo suficiente bueno para este trabajo. Ni se sentía tan fuerte como antes. Por tanto creimos que lo correcto era cerrar. Hicimos liquidación de todo el género y debo decir que nos salió mejor de lo que pensaba, ya que en situaciones semejantes normalmente debes casi regalarlo para que se lo lleven. También procedimos a la venta del piso de Blanes, habida cuenta que era un tercer/cuarto piso y a mi esposa le era muy pesado subir no habiendo ascensor. No puedo negar que tuve un pequeño disgusto, aunque se lo oculté a ella, pues me dolió mucho dejarlo. Eran muchos recuerdos de quince años consecutivos disfrutando y pasarlo bien con ella los veranos. No obstante, primero es lo primero. Me dije que cuando estuviera más recuperada ya compraríamos otro.Debo confesar que pasamos un año y medio la mar de bien. Después estrenamos la casa nueva en Semana Santa. Ella era feliz y si ella lo era yo también. Pero nunca la felicidad es completa. Tengo que admitir que el cambio de casa me produjo cierto estrés, debido a los perros que ponían los nuevos vecinos que iban llegando y que no me dejaban dormir. Empearon a ponerme nervioso y alterado y no lo soportaba. Lo discutimos con Margarita y no sabíamos qué hacer. Por un lado ella estaba ilusionada con esta casa y por el otro yo estaba intranquilo por el motivo de los perros. Y és que no era cuestión de pedir a los vecinos que dejaran de tener perros, pues aparte de que habría sido inútil si no es el uno es el otro y siempre hay alguno que se le ocurre tenerlos. Parece que vaya todo en el paquete. Si una familia estrena casa, deben instalar su perrito o no quedaría la cosa bien acabada. Ella tuvo una idea que quizás era la única viable. Dijo que podríamos pasar los finales de semana en la nueva y el resto en la vieja. Así lo hicimos y funcionaba bastante bien aunque no del todo. ¿Qué pasó?. Pues que un día al atardecer, regresamos a la casa vieja entre semana y empecé a notar cierto malestar en piernas y parte del cuerpo. Como si estuviera cansado y dolorido. "Peligro": Por la noche y madrugada me levanté tres veces a orinar y en todas salía sangre. "Vaya, por Dios". ¿Es que no íbamos a parar de situaciones problemáticas". Al día siguiente por la mañana acudimos al servicio de urgencias del Hospital General de Granollers. Pasadas unas horas me visitan, sacan sangre, me auscultan, comprueban todo lo que se puede hacer en un servicio de urgencias (no puedo quejarme) y cuando tienen el resultado del análisis de sangre, me manifiestan que todo está bien pero que debo acudir al Urólogo,pues todo hace pensar que lo más probable es que se trate de próstata inflamada. Por la tarde acudimos a la Mutua del Carmen de la cual somos socios y logramos que me visite el urólogo Dr. Cortadella. Este dictamina "Próstata inflamada con infección en la vejiga. Parece ser que si no evacúas del todo bien la orina se producen infecciones. Me recetó antibiótico. Como es normal le dije que era diabético. Me dejó que actuara según mi criterio. Como ya sabéis, cuando hay infección el diabético necesita más insulina. Por tanto tuve que empezar a subir la toma hasta llegar nuevamente a necesitar 56 unidadeses. Al propio tiempo indicó mediante parte médico que se me practicaran ecografías de vejiga, riñones y próstata. Pedimos hora para estas ecos y el día y hora señalado acudimos allá. Lo primero que me dicen es que tengo que tomarme allí y en ayunas un litro y medio de agua. Lo pasé horroroso. Beberse un litro y medio no es difícil. Lo que sí es difícil es aguantar el líquido en la vejiga durante mucho rato. Pues esto es lo que tuve que hacer. Me dijeron que hasta que stuviera bien llena y me fuera muy necesario evacuar la orina, no podían hacerme las ecografías y que no fuera para nada al lavabo, ya que después no se me podrían practicar las dichosas ecos. Ahora, recordando lo que pasó hasta dá un poco de risa. Resulta que mientras el médico que las practicaba iba visitando a otros enfermos, cuando aún faltaba cierto espacio de tiempo yo ya hice avisarles de que ya no aguantaba, pues pensé que aún me harían esperar y no podría. Aquello fué muy cómico "llegó un momento que tan fuerte era la presión de la orina que corriendo me fuí hacia la enfermera, para avisarla de que no podía más. Lo hice con los pantalones bajados, apretándome el miembro con la mano para aguantar, pero era imposible y ya se me escapaba la orina un poco. Me mojaba hasta los pantalones pasando por el pasillo. La gente que estabaallí esperando se reía a pierna suelta y yo gritando que no podía más. La enfermera me gritó diciendo que fuera al lavabo y que hiciera cuatro gotas sólamente. Allí me dirijí y así lo hice. Al poco rato me llamaron y el médico dijo que quizás se hubiese perdido la ocasión y debería volver otro día. Lo probó pero pudo hacerlo. Salieron bien las ecografías y el diagnóstico fué que todo estaba bien, excepto que la próstata estaba inflamada. Pedimos hora para una nueva visita del especialista y nos la dieron para el día 15 de diciembre. Pasé quince días horribles. Cada diez minutos tenía que orinar y solo eran unas cuantas gotas. Por la noche no podía dormir pues cada momento me tenía que levantar para orinar de nuevo. Llega el dichoso día 15 y resulta que después de una hora de espera, entro en la consulta y el especialista Dr.Cortadella no estaba. Visitaba un sustituto que solo opinó que podría tratarse detener que operar, pero que de momento dejara pasar estas fiestas y después de Reyes volviera a vistarme y practicarían un nuevo análisis y otras pruebas. Un consejo: Procurad no caer enfermos en julio o Agosto o en Navidades, por qué no hay nunca los médicos titulares. Todos están de vacaciones y el enfermo debe esperar. Sólamente hay sustitutos que procuran alargar el proceso para cuando llegue el médico titular.Yo no podía aguantar más, pedimos hora al urólogo Dr. Serrate, Jefe del servicio de urología de la Residencia "Príncipes de España" en Bellvitge. Este también visitaba en la Clínica de la Sagrada Familia, pero particularmente. Fuimos a esta clínica una vez confirmada la hora de visita. De pago claro está. Llevamos todas las pruebas ecográficas, análisis y cuantos informes teníamos en nuestro poder. Este especialista me visita y dice "madre mía": esto está a punto de cerrarse completamente. Debe operarse rápidamente. Yo le pregunto ¿ cuando?. Ël me contesta, si quiere puedo operarle mañana por la tarde. Yo le contesto: Pues ya me quedo aquí hoy mismo. Estaba tan apurado que ya no quería ni volver a casa. El médico me dijo que no, que tan solo me sacarían sangre y después al día siguiente por la mañana me harían radiografías y electrocardiograma y si todo salía bien, por la tarde ya lo haría. Aprovecho este espacio para comentar aquí que en aquellos día usaba una bolsa de plástico con un tuvo que iba conectado al miembro o pene, al objeto de que cuando te apretaban las ganas de orinar, dejabas que saliera si es que podías y quedaba en el depósito, hasta que llegas a casa y lo vacías. Debo decir que me fué muy bien. Este invento me facilitó que podía salir de casa y aunque estuviera en algún sitio de compromiso no debía preocuparme para nada, pues podía acudir a todas partes y me dejaba ir a tranquilo.Y así fué. Todo salió perfectamente. Me operaron a las 4 de la tarde del miércoles día 21 de diciembre y el sábado 24 ya me dió el alta. Vino por la mañana a mi habitación a comunicarme que había sido practicada la anatomía patológica (biopsia)y como que todo era normal ya me daba el alta. Debo señalar que nunca me hubiera pensado que fuera tan valeroso ante una operación. El propio médico se sorprendió, pues mientras me estaba operando, charlábamos los dos y de paso yo ibacontrolando la presión arterial de una pantalla que tenía enfrente. O sea que tantos días de espera y cuando vas particularme en forma de pago todo se soluciona al momento. Tengo que reconocer que ni en la propia operación ni después de ella sufrí lo más mínimo. Es como si no lo hubiese pasado. Pues quedé perfectamente sin ninguna clase de secuelas. El Dr. Serrate me dijo: Ha quedado tan bien que nunca más tendrá molestias de esta índole. Deducción: A pesar de ser diabético todo el proceso quirúrgico resultó perfecto, sin ningún problema consecuente a mi diabetes. En la primera visita al médico ya le manifesté que yo era diabético pero que si me dejaban controlarme a mí mismo todo funcionaría bien. Dijo que el primer día no podría ser pués tendría el suero y no comería y por tanto deberían controlarme la glucosa ellos mismos, pero que el resto de los días sí. Y así fué, yo le decía a la enfermera cuando venía a pincharme el número de unidades de insulina que debía ponerme, según el resultado del análisis de sangre y además tomaba la dieta que yo creía me convenía. Me pinchaba tres veces al día, igual que en casa y me hacía tantos análisis como me parecía oportuno y así fuí nivelando la glucosa en sangre, que dicho sea de paso, cuando el organismo sufre una alteración de esta clase se desorganiza todo y por tanto necesitaba muchas más unidades de insulina. Pero paulatinamente fuí disminuyendo hasta llegar a la normalidad. Debéis tener en cuenta igualmente que cuando te anestesian para alguna clase de operación quirúrgica, ésta produce un efecto hiperglucemiante y por tanto hay que vigilar pues seguro que durante unos días la glucosa estará mucho más elevada que de costumbre. Yo os aseguro que si procuráis controlaros vosotros mismos, todo os funcionará mejor. No vaya a pasar como una vez que estuve internado en un centro médico durante tres días para observación y resulta que un día a la hora de la cena se me presentaron con un plato lleno a rebosar de puré de patatas. Yo les dije que se habían equivocado, pero ni la cocina ni la que trajo el plato no sabían nada de nada. Resultado: que yo no lo quise y solo comí una pequeña parte. Si llego a comerme todo aquél plato posiblemente habría alcanzado hasta 500 grs. de glucosa en sangre.
Dicho esto, queda completa y concretamente demostrado que lo básico y fundamental en el tratamiento de nuestra enfermedad es el control de la glucemia. Es lo más importante. Si yo pudiera llevar un aparatito en el bolsillo que en todo momento me señalara a qué nivel de glucosa en sangre estoy, creo que tendría la dulcinea dominada al máximo. Bueno: nos instalamos en la nueva casa definitivamente, pues habíamos alquilado parte de la vieja a la "Caixa" que puso una oficina. Al poco tiempo alquilamos la planta baja del piso de la parte de atrás para una profesora de Inglés.Y nos quedó vacío el piso y unos sótanos, que lo guardé por si se presentaba algun imponderable. Nunca sabes lo que puede pasar en esta incierta vida.¡Y tán incierta!. Me explicaré: Pasamos un tiempo (6 meses) bastante bien. Margarita estaba bien. El que estaba intranquilo era yo, pues había dejado todo el trabajo y me aburría. No tenía nada en que ocuparme y esto es como si ya estuvieses medio muerto. " Procurad estar siempre ocupados en algo, pues el refrán dice que la persona que cuando se despierta por la mañana no tiene nada que hacer ni en qué emplear su tiempo, es como si ya preparara poco a poco su cercano funeral". Hay que actuar, actuar y actuar. Similar a como hacen los riachuelos cuando nacen en las rocas de la alta montaña. Van esquivando las rocas, haciendo su recorrido en zig-zag. El agua que llevan siempre está completamente clara, limpia y cristalina, al contrario de la que está estancada en algún charco, la verás roja, sucia. en mal estado y se crían en ella toda clase de parásitos, llegando a ser totalmente putrefacta y mal oliente. Así puede pasarle al que no tiene nada en la vida en qué ocuparse. Sin embargo no fué esto lo peor. ¿Por qué uno no puede estar tranquilo durante unos años en esta vida?. A veces me pregunto ¿por qué Dios permitió que pasara lo que pasó?. Me explicaré: Era a finales de Abril y Margarita empezaba a quejarse de la espalda o columna vertebral. Llamó al médico homeópata de Girona y le pidió hora para que le hiciera un reajuste de los huesos, pues era una práctica que en las diversas ocasiones le había funcionado muy bien. El caso es que le dijo: mira, como el 1 de mayo es fiesta y yo voy a estar todo el día en el consultorio, puedes venir a las 11 de la mañana y te atenderé. Llegamos a Girona y personados en dicho consultorio estuvimos esperando junto con dos visitas más toda la mañana esperando si llegaba, pero no fué así. Al final nos cansamos de esperar y nos fuimos. Nos llegamos hasta S.Feliu de Guixols y fuimos a comer al Hipócrates o curhotel mismo de las otras veces. Por la tarde probamos nuevamente si el médico estaba allí pero nó.

Al día siguiente mi esposa llama a Girona y nos comunican que si no acudió fué porque había fallecido de un infarto. Mi mujer estuvo triste y lloró durante dos días. Fuimos a su entierro pues nos había quedado un magnífico recuerdo. Al propio tiempo debo decir que nos quedamos como huérfanos, pues a partir de entonces desconocíamos quien nos iba a tratar. Ya digocon anterioridad que yo tengo mucha fé en la homeopatía, más teniendo en cuenta que me solucionó lo de la vista y toda la microangiopatía. Para nosotros fué una pérdida irreparable.Posteriormente supimos que a partir del mes de septiembre habría una doctora que sustituiría al médico Dr. Jesús Gaspá, se trataba de su sobrina que ya llevaba un tiempo trabajando con él y ya conocía sus técnicas. La prueba está que he seguido con ella todo el tiempo y me ha ido muy bien, sobretodo cuando me recetó los concentrados de homeopatía para soportar los momentos tan dramáticos como los que pasé cuando Margarita falleció.Margarita siguió quejándose de la columna vertebral. La llevé a varios médicos, acudimos a que le practicaran acupuntura pero no le funcionó. La llevé al Hipócrates pero tampoco. Después a un balneario de Caldes de Montbui pero tampoco. Al final el médico de este centro nos indica que tiene que haber algo más, pues con las sesiones que llevaba debía haberse notado una mejoría. Solicitó una radiografía y cuando la tuvimos y la vió dijo que sí, que se apreciaban dos pinzamientos en la quinta y sexta lumbar. Vamos al traumatólogo Dr. Font que ya conocíamos y este manifiesta: "Yo podría quitarte este dolor enseguida con unas filtraciones, pero habiendo los antecedentes cancerosos, antes prefiero que te hagan una gammagrafía. "Aquí empieza el verdadero suplicio". Después de toda una vida aguantando y soportando tantos sinsabores, tantas enfermedades que fuimos sorteando y saliendo adelante de todas ellas, nos viene la más fuerte. Es como si te apuntillaran. Le hacen la gammagrafía y sale positivo. El cáncer a vuelto a aparecer. Otras vez a Mompellier, otra vez exploraciones de todas clases e internamientos en la clínica para conocer más exactamente el alcance de la afectación. El médico de allí Dr.Regal le comunica que a pesar de todo hay mucho por hacer y que no pierda las esperanzas. Sin embargo ella estaba preocupada y mi estado emocional era horroroso. Estaba tan nervioso que no tuve ni fuerzas para acompañarla a Francia.Acudió a ayudarnos como siempre nuestra amiga ( no cito el nombre porque sé que no le gustaría) y también la otra familia amiga nuestra. También estuvo con ella mi cuñada Agustina y mi cuñado Juan que pasó un final de semana, también otra amiga. Tres veces la internaron por un tiempo de unos diez días cada vez, excepto el primero que estuvo más. Llegó un momento queno podía ni moverse. A duras penas podía levantarse para ir al lavabo. Pensé que quizás le favorecerían los movimientos unas muletas. Nos las prestaron en el Ambulatorio de Lliçá y le fueron de maravilla. De esta forma como mínimo podía apoyarse y desplazarse por la casa.

Mi vida también fué un infierno. Recuerdo que empecé a tener unas taquicardias tan tremendas que tenía que quedarme en la cama, que me duraban unas dos horas después de cada comida. Lo atribuía a los nervios. Durante aquellas primeras semanas perdí diez kilos. Tomaba valium de 5 mgs. pero no me solucionaba nada. Probé otros tranquilizantes pero tampoco. Me hicieron electrocardiogramas en repetidas ocasiones pero no señalaron nada anormal. Iba perdiendo fuerzas y vino un momento que casi no podía subir las escaleras de mi casa. El azúcar iba tan mal que ya no sabía que hacer. Otras vez llegué a darme hasta 60 unidades de insulina para contrarrestar las elevadas glucemias. Por motivos de salud, la chica que venía a mi casa por las noches a hacerme compañía tuvo que dejar de venir y decidí irme a un centro de geriatría que hay en La Ametlla del Vallés. Sólo estuve cuatro días, pues Margarita ya me llamó diciendo que volvía de Francia (con ambulancia). Allí pude darme cuenta de como se sienten las personas que están internadas en centros geriáticos. Completamente aparcados. Bien cuidados, eso sí, pero más solos que la una. Terminan de desayunar los acompañan al salón o sala de estar y allí se quedan hasta la hora de comer. Nadie te dice nada ni te preguntan como estás. En mi vida me había sentido más solo. Debo confesar aquí y ahora el miedo y preocupación que tengo a que llegue un momento de mi vida en el que no haya otro remedio que acudir a uno de estos centros. Os aseguro que es de lo más deprimente. Si de este apartado me fuera posible dar una opinión a los propietarios de Centros Geriáticos les diría que más que tratar bien a los internos (que ya debe hacerse) casi es muchos más importante distraerlos, ¿cómo?, pues muy fácil: tener una persona (psicólogo o un animador o algo similiar) que los lleve a pasear, que les dé conversación, que les anime y les haga reaccionar, que les distraiga. Estos centros podrían por ejemplo adquirir un furgón con una plataforma incorporada por medio de la cual puedan acceder los huéspedes que van en sillas de ruedas dentro del coche. Dos o tres veces por semana llevarlos a visitar lugares turísticos, exposiciones y cuantos sitios hayan para distraerlos y miren que los hay. Puedo citar aquí por ejemplo: Villa y puerto olímpico de Barcelona, incluso Montjuich, dá igual el caso es sacarlos del ostracismo donde están. Cuando no salieran a pasear organizarles distracciones dentro del mismo recinto. Juegos, apuestas simbólicas, hacerles cantar y si es posible reir, tener un pequeño local y pasarles alguna película de cine, darles alguna charla sobre dietética y enseñarles a superar las depresiones (esto es muy importante). Ya sé, los dueños y encargados de dichos centros me dirán que el presupuesto no dá para tanto, pero tampoco creo que tener un furgón y llevarlos a pasear pueda suponer tanto coste. Además, muchos de ellos podrían colaborar con un porcentaje en el gasto de salida de aquél día. Creo sería interesante. Lo que sí sé es que tendrían una estancia mucho más dulce, más alegre y menos aburrida. Lo que yo ví en aquél momento "me asustó". Es como una muerte anunciada. Como si ya te pusieran en la antesala de tu fallecimiento. O sea "de aquí al cementerio". Cuando llegó mi esposa en la camilla y la bajaron de la ambulancia, también me gustaría dejar constancia de que supe comportarme muy bien, sin dramas ni expresiones alteradas y emocionadas, al menos así me lo manifestaron mis amigos. Quiero resaltar aquí y ahora que una vez estuvimos en la habitación ella se me abrazó, se puse a llorar y me dijo: "tendrás que tener mucha paciencia pues las cosas están muy mal". En el momento de escribir este párrafo os digo que estoy llorando. Aún recuerdo aquél momento, tan emocionados y tan dramático para los dos y tan lleno de angustia y a la vez con un amor y sufrimiento compartido. Estuvimos mucho rato abrazados. Yo procuré manternerme sereno, pues es lo que correspondía hacer en una situación semejante. Posteriormente mi esposa me comentó que cuando llegó de Francia me vió tan delgado que no parecía el mismo. Pues bien, transcurrido un tiempo me visitó el endocrino Dr. Figuerola, para hacerme un reconocimiento sobre mi estado en cuanto a la diabetes se refiere. Le extrañó muy mucho que hubiera perdido diez kilos. Me pregunta si durante este período había comido algo en este tiempo y le contesto que sí. Dijo "no lo entiendo", es imposible que a pesar del estado emocional que ha pasado haya perdido tanto peso. "Aquí debe haber algo raro". Y tanto si lo había. Solicita un análisis de sangre y descubre que estaba pasando por una "ALTERACIÓN DE TIROIDES". Seguramente debido a tantas angustias y desesperación. Después comprendimos el por qué de las taquicardias, la delgadez y la debilidad muscular. Empezaron a tratarme la tiroides con seis comprimidos diarios de un preparado llamado "Neotomizol" y enseguida comencé a recuperarme. Primero desaparecieron las taquicardias. Posteiormente iba aumentando peso y ya no me encontraba tan débil. A medida que se iban practicando cada tres meses otros análisis de sangre, me iba rebajando los comprimidos hasta llegar al momento actual que solo tomo medio por la mañana y medio por la noche. El Dr. Figuerola me dijo que había reaccionado muy bien al tratamiento y por tanto vendría un momento que ya pasaría sin ningún comprimido.
Quiero hacer un comentario jocoso pero que yo lo tenía muy claro. El médico me comentó en cierta ocasión que una vez cesado el tratamiento, si posteriormente se repetía la alteración de la tiroides lo que harían sería freirla un poquito. Técnicamente significa que secan un poco esta glándula para que no trabaje tanto. Sin embargo enseguida dije que de ninguna manera. A mi no me freirían nada. El médico preguntó porqué. Le contesto que los casos que conozco no les han acertado la medida y entonces deben tomar medicamento para que trabaje más dicha glándula. Y le pregunto ¿Qué pasará si vuelvo a tomar los comprimidos de neotomizol?. Me contesta que nada pero que es lástima que toda la vida tenga que tomar medicamente. Le digo que es igual pero que nada de frituras. Ya estoy acostumbrado a vivir hipotecado tomando medicamento, (insulina cuatro veces al día) y otros elementos como la homeopatía, etc. etc.
Aquí tengo que hacer notar algo muy importante para todos los diabéticos: Si algún día os encontraís en una situación semejante en cuanto a tiroides se refiere, no os asustéis. Acordaros de lo que yo expongo aquí y que no es ningún sacrificio tomar este medicamento. Llevo ya año y medio y la verdad no he tenido en ningún momento contraindicación alguna ni efectos secundarios. Por tanto es fácil de absorberlos para el organismo y sin secuelas consecuentes, que siempre acostumbran a aparecer en según qué clase de medicamentos que tomas. El caso es que te solucione el problema y esto sí que me lo hizo. El Dr. Figuerola ya me comentó al principio que al parecer en algunos diabéticos juveniles al cabo de muchos años les puede aparecer. No obstante ya os digo, si a alguno le pasara, recordad que no es ningún problema importante, al contrario te encuentras mucho mejor que antes y tienes los nervios mucho más templados. Estás emocionalmente mucho más estable y por tanto la glucosa mucho más equilibrada.
A Margarita la exploraron por todas partes y lo primero que diagnosticaron fué que la cervical la tenía tan gastada que las vértebras eran tan delgadas como una cañita y que se podían romper en cualquier momento y quedarse completamente inválida. En principio creyeron oportuno operar para solucionar el problema, pero posteriormente aconsejaron no hacerlo, pues lo veían muy difícil que saliera bien. Por lo visto había tenido una descalsificación tan tremenda que todo estaba completamente desgastado. Los médicos lo vieron mal pero no perdían las esperanzas. Resultado de todo ello fué que volvieron a aplicarle quince sesiones de radioterapia, para calmarle los dolores lumbares y cervicales. Posteriormente le prescribieron quimioterapia. Las primeras sesiones funcionó muy bien. Ella se recuperaba cada vez con bastante buen resultado y fué mejorando de su estado. Cuando llegó a la cuarta sesión ya pudo andar sin muletas. Recuerdo un día que yo estaba muy desesperado y al volver de la farmacia en Granollers (cada día por un motivo u otro tenía que acudir a buscar medicamentos), dentro del coche y mientras conducía me dirijí a Dios en voz alta y dije ¡Dios mío, dame alguna señal que pueda comprobar que mejora su estado!. Pues bien, llego casa, eran las ocho de la tarde y me la encuentro en el comedor, de pié con las muletas y tenía que ir arriba al lavabo. con un tono semi-serio y como enfadada dice "qué caray, fuera mulestas". Las tira por el suelo y sube las escaleras sin ninguna clase de ayuda, solo asida a la barandilla y muy rápido. ¡Qué sorpresa! ¡Qué alegría!. No sabía como agradecerle a Dios este favor. Pareció como si me hubiese escuchado y cuando estuve en la habitación le dí las gracias con rezos y alabanzas, pues era señal de que si seguíamos por este camino se pondría bien.

Desafortunadamente esta dicha solo duró unos cuatro meses. O sea desde finales de mayo a finales de septiembre; a partirde entonces el marcador tumoral ya volvió a hacer de las suyas. Ya no bajaba , solo se mantenía a pesar de las contínuas sesiones de quimio mensuales. En noviembre Margarita que ya percibía que las cosas empeoraban y la espalda le dolía mucho más me dijo: le han hablado de un pueblecito de la provincia de Zamora llamado Trabazos, en el cual hay un sanador que parece que hace muchas curaciones. Nos informamos por todas partes y empezaron a llegarnos noticias de gente que había estado y que les había ido bien. Yo no lo veía nada claro pero me dije a mi mismo que se haría lo que ella pidiera. Se trataba de su vida y tenía derecho a probarlo. Un día que lo estábamos discutiendo me comentó: Si la medicina tradicional no puede curarme, sólo me queda este camino y quiero ir allí durante unos días y si noto mejoría pasadas las fiestas de Navidad volveré. El día 1 de diciembre se desplazó allí y regresó el día 20, al objeto de poder pasar las fiestas en casa. Dijo que después de Reyes volvería. Pero ya no pudo ser. Se encontraba tan mal, con tanto dolor y flojedad que casi no podía moverse de la cama. Recuerdo que el día de Reyes le regalé un libro titulado "Caballo de troya V". Le escribí en la primera página una dedicatoria que me salió del alma (un alma que la tenía en vilo). Fueron unas frases que solo afloran a tí en unos momentos tan tensos y tan angustioso como estos. Los dos intuíamos que el final se precipitaba. Yo escribí: "Nos lo pueden quitar todo en esta vida Margarita, pero el cariño y el amor que nos hemos tenido el uno al otro durante 27 años, esto no nos lo puede quitar nadie".

Existe un hecho que quiero mencionar. En estos días me estuvo comunicando en varias ocasiones, que nunca había sentido en su interior tanto amor por mí como ahora. Que estaba muy contenta de como me había portado con ella y que yo había hecho lo imposible para lograr su curación. Igualmente me dijo que también quería en gran manera a la chica que la cuidaba, era colombiana, se llamaba Pilar pero ella la llamba Pili. Me confesó "esta chica me ha dado tanta vida y tanto amor y me ha despertado un sentimiento maternal tan fuerte que nunca en mi vida lo había sentido". Creo que fué providencial que tuviera a esta chica, al igual que la tuve durante un tiempo conmigo cuando faltó Margarita y que me ayudó a salir del pozo depresivo en que uno se encuentra. Pasado un tiempo lo dejó, pero me ha quedado algo de incertidumbre en la forma que lo hizo. No lo he entendido ni lo entenderé. He analizado las cosas y la verdad es que me tiene algo preocupado. Sin embargo debo estarle agradecido.Fué un momento tan sensible para los dos!. Nos pusimos a llorar al mismo tiempo. Estábamos abrazados y sin poder pronunciar palabra Ahora que lo recuerdo creo que fué como una especie de despedida. Ambos lo sabíamos. El fin estaba cerca, sin embargo uno nunca cree que lo sea tanto. El día 7 de enero teníamos que acudir al Hospital a conocer el resultado del último análisis. Ella no pudo acudir y yo como me sospechaba lo peor, rogué a nuestra amiga que me acompañara. La doctora nos dijo que el marcador tumoral había subido enormemente y que la metástasis ya empeazaba a afectar el hígado. Prescribió ya morfina. No obstante yo solicité la asistencia domiciliaria de un equipo compu sto por un médico y tres enfermeras llamado PADES, que acuden personalmente al domicilio de los enfermos terminales. Estos la visitaron un lunes por la mañana. Ella ya conocía la situación pues al llegar del Hospital quiso saber la verdad. Nuestra amiga me decía que no le ocultara nada, pero yo no quise. Le dije sólamente que el marcador había aumentado algo más, pero sin detallar cuanto. No le hablé del hígado. ¡Para qué!. No valía la pena atormentarla más. Este equipo llegó a mi casa, suben a la habitación y le dicen: Ya sabes que esto no tiene solución. Ella pregunta ¿cuánto tiempo me queda?. Le contestan, nunca se sabe a ciencia cierta. Voy a citar ahora mismo las magníficas palabras que ella pronunció estando en una situación semejante. Creo que son dignas de mencionar y valorar. Demuestran qué clase de persona era mi esposa, con una serenidad pasmosa y sin ni una sola lágrima derramada manifiesta: "Bueno, ya sé que ha llegado el final. Me ha tocado a mí y tengo que aceptarlo. Mi sobrina Noemí ya está colocada. Mi hermana Agustina también. Mis padres igualmente lo están en el centro geriático de Arbucies y él (dirigiéndose a mí) ahora ya se espabila sólo. Por tanto la única cosa que os pido es que no me dejéis sufrir". Creo que estas palabras demuestran sobradamente la clase de persona con la cual estaba casado. Hasta en los momentos más difíciles y dramáticos de la vida demostró una serenidad, un saber estar ante situaciones extremas y de una calidad emocional propias de un santo. Ante tal demostración de control personal, sólamente me queda citar aquella frase tan acertada que textualmente dice:

"No te aflijas por haber perdido a un ser querido,
alégrate de haberlo tenido".
Elisabeth -Kubler-Ross.

HAGO UNA PARADA EN ESTA HISTORIA, PARA HACER UN COMENTARIO SOBRE LO QUE ME HA ACONTECIDO ESTA NOCHE-MADRUGADA Y QUE CREO IMPORTA MUCHO PARA LOS DIABÉTICOS. ERA LA NOCHE DEL DÍA 11 DE OCTUBRE DE 1997.
A las doce y media de la noche cuando voy a acostarme y después de hacerme el acostumbrado análisis de glucosa en sangre, procedo a inyectarme las 6 unidades de insulina retardada. Pues bien, me equivoqué y en vez de retardada me inyecto insulina rápida. "Vaya por Dios" ¿ Y ahora que hago?. Todos sabéis que la insulina retardada dura las 16 o 18 horas y en cambio la rápida unas 6 horas. Esto significa que durante la noche y mientras duerma me puede producir una Hipoglucemia tan fuerte que ya no lo cuento. Hasta la mañana siguiente la chica que tengo no me habría llamado y seguramente ya no tendría solución.
Estaba indeciso, no sabía qué hacer; al final pienso: lo mejor es tomar dos o tres trozos de terrón de azúcar y así evitaré la posible hipoglucemia. Así lo hice y además comí 4 galletas maría dorada. De esta forma cubriría las necesidades de hidratos de carbono que pudiera necesitar. No obstante puse el despertador a las 4 de la madrugada para evitar sorpresas. Resultado: a las 4 me hago el análisis y estaba a 58 gramos de glucosa. Demasiado bajo si tenemos en cuenta que a partir de 60 para abajo ya hay peligro. Me comí un trozo más de azúcar para solventarlo. Pero puse nuevamente el despertador para las 6'30. Vuelvo a analizar mi glucosa y seguía estando a menos de lo normal. Me comí dos galletas para alcanzar las 9 de la mañana que es cuando me levanto. ¿Os dáis cuenta? Si no llego a tomar todo lo que tomé me habría encontrado en el Hospital con un coma insulínico. Esta mañana siguiente día 12, estoy muy al tanto porque des pués de una bajada hay una subida y en este caso más, pues el cuerpo debe estar saturado de hidratos de carbono y le falta la parte proporcional de insulina retardada que no tomé y que aún seguiría prestando su apoyo como básica. "Tenedlo en cuenta, es muy importante". Fijaos si vale la pena conocer los efectos de las insulinas y de los hidratos de carbono. Se me ha ocurrido que lo hice muy bien, pues a partir de ahora y con esta experiencia, cuando tenga alguna duda semejante, me plantearé siempre la misma máxima: Ante la duda, prefiero una hiperglucemia a una hipoglucemia ya que las bajadas de azúcar son más perjudiciales que las subidas, si éstas son solo puntuales. Esto mismo os podéis plantear vosotros mismos. Tenedlo en cuenta, es mejor una subida temporal que una bajada. Sigo con la historia final de mi esposa, que aunque me haga pesado con ello, ella se lo merece y yo le debo esto. A partir de aquél momento las cosas se precipitaron. Empezaron a darle morfina. La primera toma fué oral y le sentó fatal. Tanto es así que se pasó vomitando seis veces en 24 horas. Los médicos de PADES, prescribieron que tomara un comprimido por la mañana y un comprimido por la noche. Pues bien, el de la noche yo no quise dárselo. No podía soportar que vomitara de aquella forma. Ella no se quejaba pero cuando yo dije que por la noche nó, comentó que mejor, pues prefería el dolor que le daba la columna a aquel sufrimiento de náuseas y vómitos. A la mañana siguiente a primera hora llamé a este equipo y les dije lo siguiente "Vdes. le prometieron que no sufriría y que estaría despierta y como no tendría dolor podría pasearse por la casa, pero tanto ella como yo creemos que no han cumplido con lo que le prometieron". Debo decir que de cumplir cumplieron muy bien y que después todo funcionó pues la morfina se la daban por vía intramuscular a razón de una dosis cada cuatro horas. Se trataba de un catéter. Me explicaré: Tenía constantemente una aguja clavada al objeto de que cada vez solo tuviera que enchufarse la jeringa e inyectarle la citada dosis. Le desaparecieron los vómitos pero ya casi no despertaba, solo dormía y tomaba muy poco alimento.
Y así llegaron los últimos días. De acuerdo con nuestros amigos de siempre la bajamos al comedor pues ella sí lo pidió. Instalamos una cama, pusimos un biombo para separar la estancia en dos partes. Esto fué un domingo día 26 de enero de 1997. Cuando estuvo situada, yo para probar si reaccionaba un poco, le puse al pié de la cama el último cuadro que pintó o sea una maternidad y le dije: "Mira Margarita el cuadro. Te acuerdas de lo bien que plasmaste al niño. Ella me habla y dice, sí, me costó pero lo logré. Salió muy bien". Me dió alegría ver que aún había reaccionado ante su obra. Todos los presentes también se dieron cuenta y estuvieron contentos de que así fuera. Pues bien: fueron las últimas palabras que pronunció. A partir de entonces solo dormía y dormía, a causa claro está de la morfina. Debo decir en favor de la enfermera que la atendía, componente de este equipo PADES que en ningún momento nos desatendió. Este domingo lo pasó la mayor parte del día con nosotros. Estuvimos muy bien asistidos con ella. Se llama Dolors. Desde aquí quiero agradecerle todo el trato que recibimos de ella. Fué perfecto. Margarita resistió durante dos días. Yo estuve constantemente a su lado. Me ayudaban y no la dejaban nunca las dos Pilis, chicas que siempre la cuidaron y que ya estaban contratadas para ello. Pero quiero remarcar aquí que lo hicieron muy bien. Margarita estaba muy satisfecha de como lo hacían y me lo comentó varias veces. Yo también lo pasaba muy mal. Enormemente mal. Fueron 48 horas de una angustia contínua. De un sufrimiento que lo sientes aferrado entro de tu propia alma. Es com si tuvieras clavado un cuchillo en las entrañas que te va penetrando poco apoco.Te sientes completamente impotente, querrías hacer todo y no puedes hacer nada. Llegas a pensar que si en estos momentos pudieras dar la vida por ella lo harías. Pero esto supongo que es una reacción espontánea de todos los seres humanos cuando ven que se les está perdiendo un ser muy querido.
"El miércoles día 29 de enero de 1.997, a las 9'30 de la noche Margarita falleció." Estos dos últimos días encontramos la forma más adecuada para que pudiera respirar mejor pues se iba fatigando poco a poco. Le pusimos unas almohadas, la situamos recostada del lado derecho y parecía que respiraba mejor y sin mucha molestia. Al propio tiempo le dejamos muy poca luz para no molestarla y al lado en una mesita se me ocurrió colocar n pequeño radiocassette, donde puse una cinta que contenía una música muy suave; era una flauta oriental y sonaba muy dulcemente lo cual le daba más sosiego y a nosotros también. Al propio tiempo yo en diversas ocasiones la tenía cogida de la mano y la hablaba. Tenía entendido que en estos trances, aunque no puedan pronunciar palabra alguna sí que oyen y se dan cuenta de lo que les transmites. Por tanto en diversos momentos le decía: Margarita, estoy aquí, contigo. Siempre hemos stado juntos y ahora también. Estate tranquila y no sufras. Yo te ayudo y te acompaño y te asistiré. Siempre te he apoyado, siempre te he acompañado y ahora también. Si quieres hacer el "paso" hazlo, que no te retenga nada, pues yo estoy a tu ado. Le apretaba la mano con la esperanza que recibiera el mensaje de amor que en aquellos momentos quería transmitirle. Nunca podré saber si le llegó, ya lo sé. Pero así lo creía y así lo hice. Hasta que llegó el momento fatídico. La perdí y la perdí para siempre. Se fué de mi vida tal como entró en ella. Fueron 27 maravillosos años viviendo a su lado. Sintiéndome apoyado,asistido en mis dolencias, dándome ánimos cuando más los necesitaba, avisándome y advirtiéndome cuando me equivocaba y escuchando mis problemas o mis logros cuando los tenía. Era comprensiva, amorosa y perdonaba todo. No tenía rencores ni resentimientos para nadie. Siempre comprendía y disimulaba cualquier flaqueza o defecto de otras personas. Si alguien se comportaba de una forma que normalmente pueda parecer anómala a la vista del prójimo, ella siempre lo justificaba diciendo: está pasando una mala temporada. Es buena persona pero ahora ha tenido un mal momento. Nunca un eproche para nadie. Tenía amor y lo repartía. Era caritativa y daba. Era amable , cariñosa y un don especial que no todos podemos poseer. Para mí fué muy fuerte. Es imposible de explicar si no se ha pasado por este trago. Sin embargo gracias a la homeopatía lo superé. El día siguiente fué agotador. La gente venía a dar el pésame. Fué una procesión contínua todo el día. Casi no tuve tiempo para comer ni descansar. Todo ello solo refleja un hecho cierto y es que se había sabido rodear de muy buenos amigos y amigas. Dejó un lastre que creo difícilmente la puedan olvidar. El viernes se efectuó el sepelio. Ella me encargó ya días antes de que no quería que su entierro fuera un funeral. "Quería una misa de Pascua". Así lo pedí al cura y así se hizo. Puedo decir que me quedé impresionado. La Iglesia estaba llena a rebosar, conté un asistencia aproximada de 420 personas, basado claro está por los recordatorios que se entregaron. La misa fué concelebrada por tres curas. Aparte del que tenemos asignado en Lliçá, Jordi María, acudieron nuestros dos mejores amigos: Pere Farriol y Lluis Ferret. Quién hizo los oficios religiosos fué Mosén Pere Farriol pero los otros dos ayudaron. Cuando entramos a la Iglesia estos curas iban delante, detrás la caja mortuoria y después la familia. Los cánticos fueron tal como pidió o sea de celebración de la Pascua. Se leyeron lecturas, mi sobrina leyó unos rezos muy bonitos y nuestra mejor amiga Mª Rosa leyó un escrito de despedida, que yo redacté dos días antes en previsión de lo que era seguro iba a suceder y de esta forma ya lo tuve preparado. En este escrito traté de exponer al público asistente las excelentes cualidades que adornaban a mi mujer. Supongo que lo que dije impactó a los asistentes, pues posteriormente me fueron solicitadas unas cuarenta fotocopias del mismo. Sé por otras personas que estas palabras llegaron muy hondas en el corazón del público, pues parece ser que muchos lloraban, atragantados y llenos de una ternura y angustia que les impedía articular palabra. Fué un día que amaneció con una niebla tan espesa que no se veía nada. Incluso sé que hubo un turismo procedente de Arbucies que se extraviaron y tuvieron mucho trabajo para llegar. Sin embargo a las once de la mañana ya asomó el sol. Es lo que acostumbra a pasar en este pueblo. En invierno mucha niebla y después un sol espléndido. Esto nos demusetra la cantidad de humedad existente. Llegamos al cementerio y se procedió a su entierro definitivo. "Era el final." "Adiós Margarita, ya no nos veremos más". Solo me quedará un vivo y bello recuerdo de lo que fueron 27 años de convivencia. He procurado hacer todas las últimas voluntades que ella me transmitió. . Me decía que cuando estuviera recuperada, quería arrancar todos los arbustos que teníamos plantados en la parte derecha del jardín y plantar rosales. Así lo hice.

Me dijo que le habría gustado poder aportar más ideas al programa de ayudas psicológicas a los enfermos de cáncer que ella había promocionado en el Hospital General de Granollers. Pues bien, en estos momentos estoy preparando una colaboración personal para que pueda ampliarse el programa que en estos momentos ya funciona bastante aceptablemente. En la revista "El Vallés" de Granollers salió una publicación hablando de estos programas y como se practicaban. Hablaban de que un enfermo habia sido el pionero de tales terapias, pero no la nombraban. "Reivindiqué su nombre" a la Dra. MarianaBarnet de dicho Hospital y me dijo que había sido obra de los periodistas, pero que hablaría con ellos. A la semana siguiente se presentaron dos de ellos a mi casa a hacerme una entrevista, en la que me pidieron les hablara de ella en todos los aspectos, desde el inicio de su enfermedad. Así lo hice y salió publicado en un número posterior, con fotografía incluida. Me sentí aliviado. Siempre me decía que debería escribir un libro sobre mis experiencias diabéticas. Aquí está. "Si algún diabético ha podido beneficiarse de algo en la lectura de este libro, deseo que quede constancia de que se lo debemos todo a ella. En este momento cuando estamos a 29 de Octubre de 1997, han transcurrido ya nueve meses de su fallecimiento. Me he esforzado en gran manera para superar este vacío, pero poco a poco lo voy logrando. Este libro ha sido una terapia. El billar otra terapia y algún que otro quehacer va llenado mi vida, ya maltrecha y con muy pocas ilusiones, no obstante continúa mi espíritu de lucha y siempre estoy buscando nuevas formas de llenar mi vida. El ordenador en el cual estoy escribiendo ha sido otro elemento para superar esta crisis. Si Dios quiere, con el tiempo iré sobreponiéndome y saldré adelante aunque nunca podré olvidarla. Aún no he sido capaz de sacar su ropa del armario ( sé que debería entregarla a su hermana Agustina y quizás alguna otra prenda a mi cuñada Rosa Mª y también a otras personas amigas suyas, pero es que no me encuentro aún en condiciones psicológicas para tomar la decisión oportuna y hacerlo. Cuando lo abro, de alguna forma que no sabría definir me siento identificado con ella. Es como un pequeño remalazo o chispa, como si aún estuviera conmigo, pero como que creo tener la cabeza en su sitio, enseguida me repongo en situación y ahí queda la cosa. También tengo sus joyas. No sé que hacer. Como dice el refrán "ante la duda, abstente". Espero que llegará un momento en que sí sabré actuar como debe ser y entonces procederé en consecuencia. Será cuando yo note en mi interior que mi espíritu está liberado y esto lo palparé en mi cuerpo, sin necesidad de que otras personas ajenas al drama me lo indiquen.Aparte de las personas que me cuidan o lo han hecho hasta ahora, desde el mes de Junio los finales de semana me atiende una amiga que lo fué de Margarita llamada Mercedes. Me siento muy arropado. Tiene una bondad absoluta y es capaz de comprender los estados de ánimo que tengo. Me anima y me apoya. Se interesa mucho por mi enfermedad (diabetes) y cuando yo me lamento, diciéndole que lo más preocupante para mí es caer enfermo y no tener a nadie próximo a mí con quien contar, dado que no tengo ni hijos, ni padres ni hermanos, me manifiesta que no debo preocuprarme por esto, pues ella siempre estará dispuesta y acudirá por todo cuanto la necesite. Es de agradecer. Me dá mucha conversación y esto es muy bueno para mí salud psicológica. Estas palabras me han devuelto un 50% de tranquilidad en cuanto a temores de que me pase algo.

Le he cogido afición a enviar cartas al periódico "LA VANGUARDIA", denunciando hechos y dando iniones personales que crea que son interesantes y sean tributarias de ser publicadas. Las mando por medio de Internet. Resulta muy ráctico pues en el mismo momento que las he escrito, ya las mando de inmediato y transcurridos unos segundos ya tengo el acuse de recibo. Pues bien, ya me han publicado cuatro de las seis que he enviado. Para mis interiores personales pienso que algo tendrán de interesante, cuando las han publicado y escogido entre cientos de ellas que deben recibir a diario. Busco toda clase de motivos para distraerme y superar los tragos amargos, llenando como sea el vacío que me ha quedado. Voy todas las tardes al billar, lo cual me doy cuenta que para mí ha sido una terapia perfecta. Por la mañana siempre tengo algún trabajo que hacer o salir con el coche a Granollers a hacer algún recado y aprovecho después para caminar urante una hora. Todo esto me llena, aunque sí debo decir que me siento muy solo, terriblemente solo. Cuando encuentro a faltar más a Margarita es en el momento que tengo alguna alegría o buena noticia y en otras ocasiones que tienes problemas o penas. Tanto lo uno como lo otro debes pasártelo completamente solo. No hay alternativa. Os pondré un ejemplo: Fuí a Llinars del Vallés a jugar un torneo de billar (éramos cuatro jugadores de Lliçá), yo gané en la modalidad de tres bandas y me dieron un trofeo muy bonito. Estuve muy contento con ello, pues se trataba de un marco todo de metal trabajado, donde figuraba en relieve un jugador de billar con su taco las bolas y la mesa de billar; era muy acertado y me gustó enormemente. Pues bien: llegué a mi casa y lloré un rato ¿por qué?, pues porque no podía compartir la alegría con mi esposa. Sé que ella habría estado muy contenta al verme llegar con este precioso trofeo. Supongo que si algún lector ha sufrido por la misma causa sabrá a lo que me refiero.Hay que vivirlo.
Amigos diabéticos: me gustaría os diérais cuenta de la lucha titánica que he soportado con todo lo que me ha asado.Aparte de sufrir tantas angustias y sinsabores, he tenido que cuidar mi diabetes, la cual ha protestado onstantemente, dándome noticias suyas. ¿Que quiero decir con esto?, pues que en cada sobresalto que tenía por agravamientos de Margarita, la glucosa subía intermitentemente y ello provocaba que me hiciera muchos más análisis de glucosa para tenerla algo controlada. Al mismo tiempo que aumentaba en lo que fuera necesario, las unidades de insulina que debía tomar, según el nivel que resultaba.

BOMBAS DE INSULINA.-
Cuando aún mi esposa estaba bien, hará unos dos años y medio, yo había programado aplicarme una bomba de insulina. Acudí al especialista Dr. Figuerola, le hablé de ello y me dijo textualmente: Vd. no la necesita. Con lo que hace está tan bien compensado que no le es necesaria. En todo caso, sólo le servirá para tener más autonomía y más comodidad. Es práctica para poder desplazarse sin necesidad de preocuparse a la hora de darse la inyección, ya que como muchos habréis oido contar, tiene el volumen de un paquetito de tabaco que cuelga del cinturón o también hay algunos que lo llevan colgado en el cuello, por dentro de la camisa o blusa si es mujer. Como que es digital, pulsando unas cuantas veces un punto van entrando las unidades de insulina de una en una con una aguja mariposa clavada constantemente en el vientre. Las veinticuatro horas del día va entrando a impulsos, una micro-dosis en el organismo y después a las horas de comer pulsas las unidades que interesan para que no se produzca ninguno de los picos que menciono en el libro. Al propio tiempo también es práctico pues parece ser que no tienes que respetar los horarios de comida.
Pues bien: Yo quería aplicárme esta bomba. Me parecía que estaría más libre. El médico me dijo que a los diabéticos que duermen solos no se lo aconsejan, habida cuenta de que si se produjera una hipoglucemia durante la noche, nadie notaría nada y por la mañana ya sería muy peligroso por la entrada contínua de insulina. No obstante parece ser que lleva un programa con el cual puedes graduar la entrada, de forma que por la noche no entre tanta y a las 7 de la mañana vuelva a penetrar más, pues es la hora que acostumbra a subir la glucosa. Otra noticia que puede tener mucha importancia si llega. Parece ser que está muy cerca de salir en el mercado un brazalete, en el cual podrá detectarse de una forma continuada mediante un mando a distancia, la cantidad de glucosa en sangre. "Eureka". Si esto fuera cierto habrían dado n el clavo para el perfecto control de la "dulcinea". Sería fantástico. En todo momento sabrías como estás y ello supone que siempre podrías mantenerte entre 60 y 120 o sea con total normalidad. Nunca aparecerían las malditas hipoglucemias ni los picos altos que en realidad es lo que perjudica. Para mayor abundamiento y adelantándome en esta suposición, creo que si saliera un descubrimiento como este, en consecuencia ya podrían construir un páncreas artificial, ya que las bombas de insulina podrían estar programadas según las órdenes que recibieran de este otro aparato que detectara en todo momento la glucosa en sangre.
No obstante debo comentar que a lo largo de mi vida diabética, me he acostumbrado a no darle importancia a las noticias que van apareciendo en informativos de esta clase. Sé que despues, todo son utopías o comienzos y aquí termina la historia. Cuando sale algún artículo en este sentido, lo primero que hago es leer el último párrafo y casi siempre me ahorro de hacerme ilusiones. Siempre dicen lo mismo: "A pesar de este descubrimiento pasarán cinco años antes no podrán ponerse al mercado". Como soy gato viejo ya no me lo leo. Para qué, si al final no se habla más de ello. Se investiga mucho pero los avances son pocos. Dice el refrán que "sabe más el diablo por viejo que por diablo". Después de 51 años soportando esta enfermedad ya me las sé todas. Otra práctica que yo os aconsejo y que os puede ayudar.
Tengo un programa en el ordenador que me lo regaló un señor de Igualada que es un experto en informática. sufre de diabetes y lo utiliza para tener una información más acertada y segura. Se llama Ramón Torras y si alguien lo desea le puedo proporcionar la dirección y el teléfono. Es un señor muy amable que les informará de su funcionamiento y forma de actuar. En la pantalla te salen una serie de paneles y en uno de ellos anotas el resultado de cada análisis de glucosa que te practicas. En otro insertas la cantidad de unidades de insulina que te inyectas en cada pinchazo. Debes introducir unos cuantos datos más y después te dá los promedios de glucosa de todo un mes. Si se lo pides, te informa si es necesaria una modificación de las dosis que tomas de insulina para poder estar más regulado. También te dice como estás de "Hemoglobina glucosilada". Todos sabéis a qué me refiero, pero por si alguno lo desconoce os diré que cuando acudes a la visita médica del endocrino y te analiza la sangre, conoce si durante los últimos tres meses tu diabetes ha estado debidamente compensada. La escala de valores es de 4'5 a 7. Si te mueves dentro de este parámetro es que vas bien.

“ En rigor la enfermedad no distruye al idividuo, si no que lo modifica; y aceptar esta modificación, descubriendo incluso posibilidades ignoradas depende más que de lo que pensemos, de nuestra voluntad, de nuestro esfuerzo, de nuestra decisión" Martí Pol